Invasión gradual del asentamiento

Temen por su seguridad y la de sus hijos. Así lo confiesan los residentes del Bulevar, cuyas casas se encuentran en las cercanías de los supermercados Aldi y Mercadona. Y no es por el movimiento de clientes que entran y salen de las zonas comerciales, el motivo está en el asentamiento de una comunidad de rumanos que se ubican en la zona de un solar.

30 jul 2014 / 22:00 H.


El problema, según denuncian los propietarios de las casas de la zona es que sus “vecinos” están empezando a desplazarse más allá de su territorio. “Si se quedan en su campamento bueno está, lo malo es que ya están tomando los parquecitos que tenemos cerca de nuestras casas, donde hacen sus necesidades en el césped y en los bancos y se lavan en las fuentes donde beben nuestros hijos”, cuenta un vecino a este periódico.
Aseguran los vecinos que este desplazamiento gradual lo llevan apreciando especialmente hace unos diez días. De hecho, el pasado lunes, la Policía tuvo que intervenir tras el aviso de los residentes, alarmados por el escándalo que montaron los rumanos en plena calle. Una intervención para la que acudieron unos cinco coches antidisturbios y cuyos agentes consiguieron aplacar una pelea. “Llegaron sobre las doce de la noche y llegaron a meterse en el campamento. Desde entonces ya están más tranquilos”, asegura una vecina. “Lo que ocurre es que, con el calor, beben alcohol en exceso y se les va la cabeza, por eso se forman las peleas”, apunta la residente.


Más allá de los comportamientos incívicos y de su expansión en la zona por parte de los extranjeros, los jiennenses aseguran sentir miedo por su seguridad. Algunos reconocen ir en coche al Mercadona, que está a escasos metros de sus casas. “Tememos que estén controlando nuestras viviendas”, resaltan, para añadir el problema de salubridad de la zona. Y es que son unas sesenta familias las que viven en casas adosadas en la área de influencia de los rumanos y que provoca la indignación de sus residentes. “Se supone que eran casas de lujo. Yo pago un IBI de 750 euros al año”, asegura, indignada una vecina, quien aprovecha para denunciar la falta de mantenimiento de los servicios de limpieza en la zona. “Por aquí no pasan ni barrenderos, pero para pagar impuestos sí que nos tienen en cuenta”, critican. De hecho, matizan que hay vecinos que tienen en venta sus casas y que, debido al asentamiento rumano, no pueden hacer el negocio.


“No queremos que se vayan a otra parte de la ciudad, pero que se ubiquen en un albergue u otra zona, porque esto se le va a los políticos de las manos”, expresan.