Inquietud vecinal por los derrumbes en Castillo

Crónica de un derrumbe anunciado. Los vecinos de la Plaza del Carmen de Castillo de Locubín lamentan la caída de tres viviendas en un efecto dominó. Critican que avisaron al Ayuntamiento del riesgo y temen que el problema se extienda a los inmuebles colindantes, algunos de ellos habitados actualmente.

    24 feb 2014 / 09:41 H.

    Residentes en la Plaza del Carmen denuncian que “en cuestión de poco tiempo” se han venido abajo tres casas vacías contiguas entre sí. Más allá del boquete surgido preocupa a los vecinos que el problema se extienda. De hecho Domingo Sánchez, que habita la casa colindante con la zona del derrumbe, alerta de que su casa ha quedado “en tenguerengue”, hasta el punto de que le entran el agua de lluvia y la luz.
    Como otros residentes en la zona, el anciano no puede ocultar su alarma. El descontento es especialmente patente porque el pasado verano se dirigió un escrito, con firmas, al Ayuntamiento para avisar de los riesgos, documento del que “se hizo caso omiso”. “Estamos muy preocupados”. La última casa cayó como si fuera un temblor de tierra”, asegura Sánchez. El castillero dice que las autoridades locales quieren quedar eximidas de responsabilidad y que su voluntad de diálogo es “para salvar la cara y barrer para casa”. El hombre añade que él ya ha presentado una denuncia ante la Policía Local. Reclama daños y perjuicios, bien al dueño del inmueble aledaño al suyo o a la administración local de Castillo.
    Para Domingo Sánchez hace falta un dictamen técnico que deje claro si su casa es habitable o no en esas condiciones. Además demanda que se arreglen las medianerías, ya que las paredes exteriores han quedado dañadas.
    Otros habitantes de la zona comparten la opinión de Sánchez y, pese a que no ha habido daños personales, indican que se trata de un lugar muy frecuentado en el que los niños suelen jugar. “Pudo ser una catástrofe”, remarcan los residentes. Por otro lado no acaban de estar tranquilos sobre posibles consecuencias en la instalación eléctrica de los desplomes y sobre los efectos del derrumbe en un lugar en el que las casas tienen una parte por bajo del suelo.
    El alcalde de Castillo de Locubín, el popular José Justo Álvarez, se muestra tranquilo y precisa que ya ha hablado del asunto con los vecinos para tranquilizarlos. Aclara que el Ayuntamiento ha seguido los pasos que marca la Ley y que ha obrado con diligencia, ya que ha realizado trámites como informes, notificaciones y el acordonamiento del lugar. A su juicio se trata de un caso que se enmarca dentro del “derecho intervecinal” y que solo habría responsabilidad subsidiaria en caso de peligro sobre la totalidad de la zona. Agrega que el asunto es especialmente difícil al haber tres propietarios y un proceso de embargo.
    política. Los socialistas expusieron el asunto en el pleno y pidieron la demolición de las casas abandonadas y la creación de un mirador sobre las huertas. “Se contestó que el proceso de declaración de ruina estaba en marcha”, dice Peinado. El responsable del PSOE da a entender que hay “interés personal”. “Vimos con sorpresa que se intervenía de urgencia en una zona que no es la mencionada en el pleno”, expresa en relación con los trabajos de consolidación ejecutados unos metros más allá, bajo el Castillo de la Villeta, edificio donde vive el alcalde. El PSOE espera que el equipo de Gobierno le remita documentación sobre los derrumbes y la construcción de “escolleras” bajo el domicilio de José Justo Álvarez. Al respecto quiere saber por qué se priorizó esa obra y no descarta ir al juzgado. Los socialistas alertan de la proliferación de casas ruinosas, ya que el municipio ha perdido quinientos habitantes en pocos años.
    El regidor sale al paso de la acusación de supuesto favoritismo hecha por Peinado. Señala que se intervino en un muro que no es de su propiedad, sino público, y que el objetivo de los bancales es prevenir derrumbes sobre las treinta o cuarenta casas de deba- jo. “A mí, concretamente, beneficio ninguno. Algo hay que decir y él sabe que no es así”, subraya.
    Juan Rafael Hinojosa  /Castillo de Locubín