Blog: Palabra perdida.- Inés, de profesión asesina
Su sonrisa nos paralizó. Inés del Río Prada ya “disfruta” de la libertad, entre los suyos, jaleada por los servicios prestados a una causa que apesta. La sanguinaria terrorista del comando Madrid fue condenada a la cuadrada cifra de 3.828 años de prisión por matar a 24 personas.
Su sonrisa nos paralizó. Inés del Río Prada ya “disfruta” de la libertad, entre los suyos, jaleada por los servicios prestados a una causa que apesta. La sanguinaria terrorista del comando Madrid fue condenada a la cuadrada cifra de 3.828 años de prisión por matar a 24 personas.Sus hazañas llenaron de plomo la década de los 80 y eso la hizo entrar por la puerta grande de la mitología tabernaria de los radicales. Su salida de la cárcel, de manera atropellada por la aplicación de la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, se nos atraganta. Como tantas veces antes consiguieron amargarnos el día con su factoría del dolor, su salida de la cárcel nos heló la sangre. Sin embargo, era cuestión de tiempo que estos valientes de tiro en la nuca comenzaran a salir de las cárceles, con o sin sentencia europea. Estrasburgo ya había enmendado la plana al Estado en 2012 y esta semana solo confirmó que no se pueden remendar las leyes a discreción. Si el Código Penal se hubiera reformado en tiempo y forma, la secuencia sería distinta. Pero no hay nada más español que posponer las decisiones por si el tiempo y la distancia se conjuran para resolverlas. Luego, como en tantas otras cosas, se legisla a golpe de timón político y así es imposible. Paradojas de la vida, se benefician de una ley franquista para reducir sus penas. El varapalo judicial es enorme y da munición ideológica a verdaderos equilibristas de la moral. Pero conviene no caer en el desánimo, no han ganado nada, su victoria legal es pírrica, su batalla estaba perdida desde hace tiempo y ahora cuando crucen el umbral de su guarida la realidad les molestará mucho. Ninguno de sus “objetivos políticos” se ha conseguido, han perdido media vida en la cárcel y el choque con el camino que ahora traza su retaguardia no les aliviará. A la izquierda abertzale le queda ahora convivir con sus ídolos y ya saben cómo tratan a los disidentes. Inés del Río, alias “Nieves” o “Pequeña”, duerme junto a ustedes, qué bendito ángel de la guarda.