Indignación en San Vicente de Paúl por los continuos cortes de luz
Cansados de que se apague la luz, los vecinos del barrio de San Vicente de Paúl dicen “basta”. La frecuencia de los apagones, durante este invierno, propicia que el colectivo recolecte firmas para presionar a la empresa que gestiona el suministro eléctrico. No quieren una Navidad helada.
Cansados de que se apague la luz, los vecinos del barrio de San Vicente de Paúl dicen “basta”. La frecuencia de los apagones, durante este invierno, propicia que el colectivo recolecte firmas para presionar a la empresa que gestiona el suministro eléctrico. No quieren una Navidad helada.A Rafael Requena, presidente de “San Vicente de Paúl”, le suena el teléfono móvil cada instante. El motivo de las llamadas, por recurrente, no le sorprende: los residentes se quejan, hace frío y los enchufes no sirven. Ejemplo reciente, el martes pasado. La luz se fue en todo el barrio sobre las ocho de la tarde. Braseros, neveras y demás elementos eléctricos volvieron a funcionar pasadas las once. Paradigma aún más cercano en el tiempo, el jueves pasado. El alumbrado público “murió”: las farolas fueron pura decoración en las calles, inoperantes debido a las deficiencias de los transformadores eléctricos. Técnicos especializados se trasladaron hasta la zona donde están los dispositivos, en la parte más alta del barrio, cerca de unos pinos, según explica Requena. “El cableado no va por debajo de tierra, debe ser subterráneo. Hay gente que se enchufa y, en consecuencia, se producen sobrecargas. Nos quedamos a dos velas quienes sí pagamos las facturas”, lamenta. Ahora, los vecinos le piden a Requena que reaccione, que haga algo para poner el foco —nunca mejor dicho— en este conflicto. El responsable del colectivo responde: recolecta firmas de los residentes para presionar a la empresa energética. ¿Servirá para resolver el problema? “Llevamos unos seis folios llenos de rúbricas. Lo tenemos claro: las vamos a presentar. También las llevaremos al Ayuntamiento, para que nos ayude”, señala. Requena deja claro que el Gobierno local no tiene nada que ver con la constante oscuridad que asola al barrio, pero entiende que, al menos, debe transmitirle lo que ocurre. “No puede ser que haya tantos apagones en lo que va de año”, dice. Cada dos o tres días —según cuenta— la gente soporta uno justo en las horas donde más calor necesita para combatir la rasca. La bajada de las temperaturas propia de la estación invernal acentúa aún más la intensidad del problema, un quebradero de cabeza para San Vicente de Paúl. De hecho, el sábado de la semana pasado hubo otro “fundido en negro”. “Vivimos un calvario desde hace un mes. No poder enchufar un brasero es lamentable”, expresa Requena. El barrio en penumbra no es una escena nueva para el presidente. Reconoce que ya es un mal endémico que soportaron en años anteriores. “Levo más de veinte de presidente. Ahora está afectándonos más que nunca”, señala con indignación y hastío. “Hasta que no firmen todos los vecinos no vamos a llevárselas a la empresa energética”, concluye. Fran Cano / Jaén