25 jun 2014 / 22:00 H.
El juez José Castro cierra la instrucción del caso Nóos, uno de los más importantes en la historia de la democracia en España, sin grandes novedades. El titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Palma mantiene la imputación de la Infanta Cristina por presunto blanqueo de capitales y como cooperadora necesaria de dos delitos fiscales. Queda abierta así la puerta para que la esposa de Iñaki Urdangarin y la hermana del Rey se siente en el banquillo. Como hizo en toda la instrucción, y apoyado también en la falta de colaboración de la Infanta durante su interrogatorio, el juez José Castro considera que ella fue una cooperadora necesaria en los delitos fiscales de su marido con los que llegó a defraudar 337.138 euros en las cuotas del IRPF correspondientes a los años 2007 y 2008. Y el juez hace hincapié también en la importancia de la empresa Aizoon, de la que ambos son propietarios, como sociedad pantalla para facturar a través de ella. En este sentido, era una más del entramado societario con el que, presuntamente, Urdangarin y su socio desviaban los fondos obtenidos por parte del instituto Nóos de las Administraciones públicas. La Fiscalía Anticorrupción, por su parte, tampoco se mueve de su posición esgrimida hasta este momento. De hecho recurrirá el auto del juez al mantener que la Infanta Cristina no actuó de forma irregular. La Audiencia Provincial de Baleares decidirá, en última instancia, si se juzga o no a la Infanta, lo que es una evidencia es el tremendo daño que a la imagen de la Corona ha causado el caso. Unas prácticas “empresariales” que utilizaban los intereses políticos por agradar a los Reyes para el beneficio propio, a través de una sociedad sin ánimo de lucro.