Hosteleros piden una rebaja de las tasas de terrazas por el calor

Jaén, diez de la noche y 30 grados. Ni una ligera brisa. Solo unos cuantos “valientes” se atreven a desafiar al bochorno y sentarse en una terraza; los que no, dentro, bajo el “chorro” del milagroso aire acondicionado.

13 ago 2015 / 09:25 H.

Esta es una imagen que se ha repetido, día tras día, a lo largo de todo el mes de julio y principios de agosto. Y los hosteleros, dicen, que bien que lo han notado en caja. Por ello, Asostel, la Asociación de Restaurantes, Cafeterías y Bares de la provincia de Jaén, ha solicitado al Ayuntamiento de Jaén que rebaje las tasas que pagan por la instalación de terrazas, con vistas al próximo año, para paliar las pérdidas de este verano.

Lo explica Antonio Lechuga Parras, presidente de Asostel, y se basa en dos argumentos. El primero es que este verano la situación meteorológica, las altas temperaturas, ha sido “extrema”. “Hemos llegado a alcanzar los 40 grados por la noche en las terrazas, no ha sido un verano normal. Desde los años 80, no se habían vivido máximas como las que hemos sufrido este año”, relata. “En Jaén, siempre hace calor, pero otros veranos, los días así no han sido más de cuatro o cinco en toda la temporada y no se nos ocurriría pedir esta rebaja de las tasas por ello”, se defiende. Y pide “sensibilidad” para estos empresarios al igual que se tiene, por ejemplo, con los agricultores cuando un temporal con viento tira la cosecha al suelo o se pierde la producción por inundaciones. “Es un desastre similar, por las condiciones del tiempo”, insiste.

Otra razón, apunta, son las pérdidas por la generación de empleo con los refuerzos para terrazas. Lo peor, explica, de tener las mesas vacías estos meses no es que las provisiones de alimentos y bebidas estén casi intactas, que se pueden conservar sin problemas, sino los puestos de trabajo que han creado para la temporada y no se han rentabilizado. “El verano se esperaba bueno y se han contratado apoyos de cocina y camareros, personas que han salido de las listas del paro, por eso han bajado, pero los hosteleros no compensamos con los escasos ingresos”, detalla. “Nos hemos quedado colgados”, añade.

Y la mejor forma para paliar estas pérdidas, han pensado, es buscar el apoyo institucional, en este caso, del Ayuntamiento, con una rebaja de las tasas que pagan anualmente por la instalación de las terrazas. Estas se aplican, detalla el empresario, según la categoría de la calle y los metros cuadrados o fracción que se ocupe. Según el cuadro de tarifas que maneja Asostel, por ejemplo, un metro cuadrado de terraza en la zona más céntrica de Jaén, la primera categoría, vale al año 73,37 euros. En sus cálculos, una con diez mesas —dos metros por cada una— son en torno a los 1.500 euros. Si es con instalaciones cerradas y fijas, sube a 156 euros por metro, más de 3.000 euros de tasas. En el lado opuesto está la quinta zona, menos “suculenta”, que pagan, si solo instalan terraza desde mayo hasta octubre, 17,10 por metro. Igualmente, una de diez mesas son 350 euros para la temporada.

“Cuando tengamos los papeles con las cifras sobre la mesa, nos reuniremos con el Ayuntamiento para replantear las tasas para el año que viene”, adelanta. Del Gobierno municipal, todavía no han tenido respuesta, pero el alcalde accidental, Miguel Contreras, sí contestó ante los medios a la propuesta. Y la sensibilidad que pide Asostel, de primeras, no se intuye. De hecho, considera que “no está dentro de lo razonable” la posibilidad de plantear que se estudie una rebaja. “La ola de calor no es culpa del Partido Popular ni del Ayuntamiento y, además, la hemos padecido todos”, aseguró. Incidió, igualmente, en que se trata de una “inclemencia meteorológica” y cuando hay mucha actividad y “se generan muchos ingresos no se dice vamos a pagar más al Ayuntamiento”.

“Si fuera por culpa de unas obras que esté ejecutando el Ayuntamiento está perfectamente recogido en la ordenanza la posibilidad de que haya una rebaja en la tasa”, señaló. Por ello, concluye con que “no está dentro de lo razonable” pedirle al Ayuntamiento “una serie de repercusiones económicas que son consecuencia de inclemencias meteorológicas”. “Creo que el calor no nos debe afectar como para hacer planteamientos que no están dentro de la lógica”, recalcó Contreras.