'Hice lo que hubiera hecho cualquiera', afirma el padre de la menor de Baeza

José Rodríguez Cámara/Jaén
Domingo, el vecino de Úbeda al que su hija mayor denunció por encerrarla durante dos días y pegarle, confía en la decisión de la Justicia y deja claro que lo ocurrido no es más que un castigo. Reclama respeto por su familia y se confiesa desbordado por la repercusión mediática de lo que considera una “regañina”.
No aclara si es cierto que agredió a su hija mayor o la mantuvo encerrada, durante dos días, en una vivienda en obras, en la urbanización ubetense de El Campillo.

    07 mar 2012 / 11:28 H.

    Son detalles que, avisa, solo está dispuesto a desvelar públicamente cuando el instructor de la causa abierta contra él decida sobre su situación procesal. Mientras tanto, como ayer, y hasta que se dicte una decisión judicial en un sentido u otro, este hombre, llamado Domingo, está imputado por un delito de detención ilegal, como su exmujer. La Guardia Civil lo detuvo y la menor está bajo tutela de la Junta cautelarmente, pero el padre no está preocupado. Domingo, como en el refrán de “a buen entendedor pocas palabras bastan”, zanja sobre el suceso: “Hice solo lo que hubiera hecho cualquier padre”. Es decir, para él, el asunto que está en manos de la Justicia no es otra cosa que, en sus palabras, “una regañina”. Por eso, se muestra tranquilo y confía en que los tribunales le den la razón.
    Otra cosa es cómo lleva la situación de que un asunto, que él considera doméstico, esté en boca de todo el mundo y sea motivo de un intenso debate. “Es para volverse loco”, admite este hombre que se muestra muy preocupado por la madre de su hija, su excompañera sentimental. “Está muy nerviosa, la tuvieron que atender los médicos”, explica Domingo que considera que, además de a él, la repercusión de estos hechos daña a su entorno. “No es solo por mí, hay más gente a la que se puede perjudicar”, reflexiona este padre que anuncia que no tiene intención de hacer más declaraciones a los medios de comunicación y que está dispuesto a emprender acciones legales contra todo aquel que atente contra “su familia”. “No tiene nada que ver el hecho de que no estemos juntos, su madre y yo somos los que la educamos (a su hija)”, argumenta, para sentenciar: “Solo queremos estar tranquilos”. Sus palabras están en consonancia con lo declarado a JAEN por su expareja. Conchi, como su exmarido, llegó a ser arrestada a raíz de la denuncia de su hija, pero, inmediatamente, fue puesta en libertad, aunque se le imputa el cargo de ser conocedora del supuesto delito del padre de la adolescente. Verse así la llevó a juzgar: “La ley no te permite educar a tu propia hija”. También lanzó una pregunta: “¿Qué haces, la dejas por ahí?”.
    Todo ocurrió, como adelantó este periódico, el pasado 28 de febrero. Ese día, la menor, como confirma la Guardia Civil, pidió ayuda a un vecino después de “escapar” de la casa en la que, como dijo, llevaba dos días recluida. Los agentes observaron que tenía un hematoma y se activó el protocolo ante posibles casos de malos tratos en el ámbito familiar. La Fiscalía confirmó, por una parte, que se trata de una menor que se ha visto envuelta en “situaciones conflictivas”, sin obviar que queda por aclarar judicialmente si el padre se excedió con este último castigo. La decisión de prohibir salir a la adolescente y llevarla al chalé que se construye el padre en El Campillo fue adoptada, por los padres, en la vivienda de la madre, en Baeza, el pasado 26 de febrero. De esta forma, como declararon los progenitores a los investigadores, se pretendía reprender una conducta inapropiada de la adolescente durante los dos festivos que, con motivo del Día de Andalucía, había por delante.
    no a la “fuerza física”. La portavoz del Consejo General del Poder Judicial,  Gabriela Bravo, opinó, sobre la denuncia de la menor contra su padre, que las medidas privativas ni la fuerza física “solucionan nada para afrontar los problemas con los hijos”. Al hilo, dejó claro que el sistema tiene que proporcionar ante estas situaciones “una  serie de apoyos a las familias que carezcan de las habilidades para  afrontar estos conflictos”. En declaraciones a Cope recogidas por Europa Press,  Bravo precisó que los mayores son “referentes para los menores”. “No es aconsejable este  tipo de modelo. Si los mayores restan importancia a una medida agresiva, el hijo responderá igual al cumplir  determinada edad”, dijo. “El hecho de que nos encontremos ante un  padre que puede ejercer algún tipo de maltrato físico o psíquico  sobre su hijo se debe valorar desde el punto de vista de la agresión y no de esa relación paternofilial para evitar que siga ocurriendo”. “Hay que ser lo más exhaustivo porque no siempre las cosas son como  aparentemente se denuncian”, advirtió y animó a adoptar “medidas  pacíficas” o a solicitar “ayuda externa”, como apoyos psicológicos o terapias familiares para ayudar a los padres.
    El testigo dice que vio a una chica 'asustada'
    La menor que de-nunció a su padre el pasado 28 de febrero no estuvo sola cuando avisó a la Guardia Civil. Se la encontró un vecino de la urbanización de El Campillo, donde está el chalé en el que supuestamente fue encerrada a raíz de un castigo de sus progenitores. “Me asusté al verla, iba pidiendo auxilio. Cuando la vi, pensaba que la perseguía alguien”, asegura este hombre, testigo de la “huida” de la menor. Eran aproximadamente las tres de la tarde del pasado 28 de febrero. Él estaba en su parcela y dice que, cuando la vio llegar, iba con un pantalón, una sudadera y la bata en la mano. Tenía, precisa, “un ojo morado”. Así se lo explicó a la Benemérita, que lo llamó como testigo, a raíz de las diligencias abiertas sobre estos hechos. El día que se encontró a la adolescente, ella, asustada, le contó que había estado encerrada en un sótano. “Iba sola, corriendo por el campo”, recuerda. Poco después de informar telefónicamente al Cuerpo, una patrulla se personó en el residencial, a medio camino de la ciudad ubetense y Torreperogil, para hacerse cargo de la niña. El juez de guardia, tras comprobar si algún familiar podía encargarse de la chica, optó por decretar su acogida en un centro de la Junta. Los padres, a las pocas horas, fueron detenidos, aunque la madre fue liberada inmediatamente.
    Un talento que hizo famosa a la familia
    La niña, “famosa” desde que denunció a su padre el pasado 28 de febrero, ya tuvo su minuto de gloria por su talento para cantar. Llegó a actuar en la final de un programa de Canal Sur, para lo que recibió todo el apoyo de sus familiares y amigos.
    La familia de la menor, que aseguró ante la Guardia Civil que su padre la tenía recluida en una casa en obras, aunque su identidad no se desvele, es, a pesar de todas las cautelas, ya muy conocida. Igual le ocurre a sus padres. Pero antes de por esta desagradable situación, esta familia ya tuvo su momento de fama, aunque por causas muchísimo más amables. Fue por un inocente concurso de cazatalentos, el programa Veo Veo de Canal Sur. La niña llegó a ser finalista. “Su padre la ha llevado donde ha hecho falta, le gusta mucho cantar y todos tenían mucha ilusión con ella”, destaca una mujer que conoce a Domingo, su padre, con el que trabajó una temporada. Antes de que el hombre se marchara a vivir a Úbeda y la madre a Baeza, a raíz de la ruptura matrimonial, la pareja residió en la pequeña pedanía ubetense de El Mármol. Allí todo el mundo los conoce, mucho más, después de la exitosa aparición televisiva de la menor hace años. 
    Entre algunas de las personas que los conocen, sorprende mucho lo ocurrido. “Es una lástima”, juzgan vecinos, que destacan que se trata de unos padres “muy normales”. Amigos de la menor sí apuntan a que los problemas entre los padres y la adolescente eran frecuentes e, incluso, se habla de severos castigos hacia ella. Baezanos, vecinos de la madre, no ocultaron que ni siquiera se imaginaban que el padre pudiera ser detenido y se muestran extrañados de los cargos contra la mujer. En El Campillo de Úbeda, donde el padre de la chica construye una casa, van más allá y dicen que pasaban desapercibidos. “El hombre llevaba poco tiempo aquí, no lo conocemos apenas”, dice uno de los residentes en esta barriada.