Hay crimen en Las Fuentezuelas: la autopsia confirma el homicidio
Rafael Abolafia / Jaén
La autopsia confirma que una mano criminal acabó con la vida de Juan de Dios Espinosa, el hombre de 52 años hallado muerto en la mañana del jueves en el piso de Las Fuentezuelas en el que residía desde hace un mes. Los forenses han llegado a la conclusión tras estudiar “las múltiples heridas de arma blanca” que presentaba el cadáver en el cuello.
Rafael Abolafia / JaénLa autopsia confirma que una mano criminal acabó con la vida de Juan de Dios Espinosa, el hombre de 52 años hallado muerto en la mañana del jueves en el piso de Las Fuentezuelas en el que residía desde hace un mes. Los forenses han llegado a la conclusión tras estudiar “las múltiples heridas de arma blanca” que presentaba el cadáver en el cuello.
La muerte violenta fue la primera hipótesis que barajó la Policía prácticamente desde el principio. Sin embargo, era necesario que los expertos del Instituto de Medicina Legal lo ratificaran. Lo hicieron ayer, con la remisión al Juzgado de Instrucción número 3 de Jaén de un escueto informe preliminar. En él, los patólogos aseguran que Juan de Dios Espinosa falleció como consecuencia de un “shock hemorrágico” —se desangró— originado por “las múltiples heridas de arma blanca” que presentaba en la zona del cuello. Y llegan a la siguiente conclusión sobre las causas del fallecimiento: “Muerte violenta de etiología homicida”. Traduciendo el tecnicismo médico, a este vecino de la capital, separado y con dos hijos, lo mataron con un objeto punzante, que le clavaron en repetidas ocasiones.
La Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de la Comisaría trabajó desde el minuto uno con la hipótesis del homicidio, pese a que había algunas piezas en el escenario que era necesario encajar. El cadáver fue hallado en un piso de Las Fuentezuelas, al que la víctima se había mudado hace poco más de un mes tras su reciente separación matrimonial. El cuerpo sin vida yacía en el dormitorio principal. Estaba tendido en el suelo y vestido con un chándal. Solo había sangre en esa habitación, al menos a simple vista. Todas las demás dependencias del edificio estaban limpias y ordenadas. La puerta de entrada no estaba forzada, lo que significa que el fallecido dejó pasar a la persona o personas que lo mataron. Tampoco había nada revuelto en la vivienda: la familia solo echó en falta un par de electrodomésticos y televisores.
El trabajo policial se centró en tratar de determinar cuál fue el arma que causó las graves heridas en el cuerpo de Juan de Dios Espinosa González. No se encontró nada junto al cadáver, ni había ningún cuchillo manchado de sangre en el piso, al menos aparentemente. Eso originó que patrullas buscaran en los contenedores de basura del barrio de Las Fuentezuelas. Por el aspecto de las lesiones, se sospechaba que podía ser un objeto punzante, pero que también tuviera filo (unas tijeras). Los agentes encontraron unas en la cocina de la vivienda. Las embolsaron y se las llevaron al laboratorio para su análisis, como también recogieron otros objetos cortantes. Fue un trabajo meticuloso y largo: más de doce horas de inspección ocular para intentar no dejar ni un cabo suelto.
Mientras tanto, los agentes de la UDEV prosiguen con la investigación, que se califica de compleja. Ya han interrogado a varios familiares y amigos de Juan de Dios. El objetivo es conocer al fallecido, saber quién era, con quién solía relacionarse, cuáles eran sus gustos y sus aficiones. Se sabe que no estaba en un buen momento anímico, tras su reciente separación. Y, sobre todo, las pesquisas buscan saber qué hizo en las horas previas a ser asesinado. Un vecino aseguró que lo vio asomado al balcón en la tarde del miércoles. Otra residente en el bloque contó a la Policía que escuchó golpes procedentes del piso en el que se encontró el cadáver. Un detalle que llamó la atención de la mujer porque nunca había ocurrido desde que Juan de Dios residía en esa vivienda de Las Fuentezuelas, hace ya más de un mes. Más información en la edición impresa