Hay bondad

Si hubiera que describir el estado actual de este planeta nuestro una no podría darle mucho crédito a la bondad del ser humano tal y como van las cosas. Solo con echarle un vistazo a la banca, al estado de la economía y al desempleo a nivel mundial, la desazón general y el desencanto de la mayoría duele en el alma misma.

    25 jul 2012 / 11:48 H.

    En España tenemos princesas en situaciones delicadas con maridos de moral cuestionable, un gobierno del PP —como si fuéramos masoquistas y no fuéramos capaces de recordar nuestro propio pasado—, un PSOE que siembra dudas en lugar de sembrar confianza, como debiera ser dado el precedente histórico, y un sistema bancario que parece dar poca o ninguna importancia a la decencia y al bienestar del país; y por “país” quiero decir todos nosotros, españoles y españolas, y no solo aquellos con tanto dinero en sus cuentas que no saben qué hacer con él. Hambre infantil en alza (sí señores, muchos niños no tienen suficiente de comer estos días), desempleo masivo y falta de esperanza es el resultado de este nuevo orden mundial que unos pocos trabajan tan duro y a la vez tan poco para establecer; de modo que si me preguntan a mí, me encojo de hombros y miro al vacío; que no me parece que quede mucho de bondad, y mucho menos para repartir. Menudo desastre estamos creando. Y entonces, como si de un acto de divina intervención se tratara y mientras buscaba inspiración para esta columna, me topé con este pequeño texto firmado por LVK!: “Hay motivos pá sonreír”, dice este joven. Desde un semáforo, y con amor, alguien mira al mundo con ojos tranquilos y labios sonrientes, a pesar de los pesares. El muchacho que pide en el semáforo de Doctor Luzón, respondía al artículo de la Última página del Director en el que ensalzaba su actitud, y nos da una lección de humanidad y de humildad que pocos debieran poder dejar pasar. Y es que ya está bien de malas noticias y de peores ambientes, tanto nacionales como internacionales. Una necesita esperanza; una necesita saber que hay bondad en alguna parte. No es todavía el momento de tirar la toalla. Imaginen que sea cual sea su situación financiera en este mundo, un buen día parece que plantarse en un semáforo y pedir la voluntad a extraños transeúntes es algo que haces sin reparo, y sin tristeza. Al fin y al cabo estos tiempos son duros, feroces, insaciables de todo y guardianes de nada. Y tal vez, como decía Serrat, “son aquellas pequeñas cosas que nos dejó un tiempo de rosas, en un rincón, en un papel o en un cajón.” Estamos tan acostumbrados a las distintas desgracias extremadamente globales de nuestra realidad diaria que las cosas buenas parecen tener una tendencia casi mística a pasar desapercibidas. No dejemos que siga ocurriendo. Y gracias LVK! por la inspiración.

    Esther Berlanga-Ryan es periodista musical