Hallazgo arqueológico en un monumento funerario de Sevilla

Las excavaciones del dolmen de Montelirio, enclavado en una finca  de 16.000 metros cuadrados en Castilleja de Guzmán (Sevilla) y  declarado Bien de Interés Cultural (BIC), sacan a la superficie un "impresionante" conjunto de 17 figuras zoomorfas y de marfil, dos altares circulares e incluso 113 puntas de flecha, toda vez que las  pruebas de Carbono 14 practicadas a dos de los cadáveres de mujer hallados en 2007 han elevado al periodo comprendido entre el 2800 y  el 2900 antes de Cristo la antigüedad del sepulcro. "Es la mayor colección de figuras zoomorfas de la península", asegura Alvaro Fernández, director del equipo de arqueólogos. Las excavaciones comenzaron el pasado 13 de julio, después de la que se realizó en 2007, cuando los  arqueólogos rescataron del conjunto funerario los restos de 16  cuerpos, así como 4.000 cuentas de collar y otros restos de ajuar  entre los que figuraban piezas de ámbar.

La nueva campaña de excavaciones, deparado ya una serie de "impresionantes"  descubrimientos cuando los trabajos aún no han alcanzado el 75 por  ciento de su grado de ejecución. En ese sentido, este arqueólogo  director de las excavaciones destacó el hallazgo surgido en la cámara  funeraria del que habría sido el "gran jefe" tribal, donde los  investigadores han rescatado diez figuras "zoomorfas" que representan  cerdos, una en forma de ave, seis objetos de marfil que representan bellotas y un peine también de marfil.

Además, en el corredor del dolmen, los arqueólogos han descubierto  113 puntas de flecha, así como dos altares circulares que habrían  estado decorados "de color rojo" y sobre los que han sido hallados  los vestigios de "tres ofrendas", dado que encima de estos altares  reposaban restos de ceniza y puntas de flecha. "Es un hallazgo  único", dijo Fernández explicando que los altares y las ofrendas  prueban que el dolmen de Montelirio albergó "rituales en su  interior".

A la espera de "digerir los hallazgos en el mundo de la  investigación del calcolítico", este arqueólogo explicó que las  figuras con forma de bellota podrían cuestionar la tesis de que las  tribus que poblaban la cornisa del Aljarafe no sólo viviesen del  cultivo del trigo, sino "de otro tipo de riquezas, como las cabezas  de ganado". Igualmente, el descubrimiento de todo este conjunto de  figuras en la cámara funeraria del supuesto jefe tribal refleja la  "complejidad" de la organización social que investiga estas  excavaciones.

En el marco de estas excavaciones, anunció que las pruebas de Carbono 14 realizadas a dos de los cadáveres de mujer rescatados  durante los trabajos de 2007 han revelado la "cronografía absoluta"  del monumento funerario, porque tales pruebas han elevado de los años  2.300 ó 2.500 antes de Cristo a los años 2.800 ó 2.900 antes de  Cristo la antigüedad de los enterramientos.

Así, Alvaro Fernández presagió "nuevas sorpresas", porque su  equipo está aún a la espera de excavar la cámara funeraria en la que  fueron descubiertos los cadáveres de mujer hace ya más de dos años,  señalando que las mencionadas pruebas del Carbono 14 facilitan el  establecimiento de una "cronografía referente" para el estudio de la  cultura calcolítica en la cornisa aljarafeña.

    18 nov 2009 / 17:04 H.