Guinea declara la emergencia sanitaria por el brote de ébola 

Guinea ha declarado este jueves una alerta pública de emergencia  sanitaria por el brote de ébola que ha acabado con la vida de más de  1069 personas en todo el mundo y ha enviado a trabajadores sanitarios  a los puestos fronterizos más afectados, según ha asegurado un  portavoz del Gobierno.   Se estima que alrededor de 377 personas han muerto en Guinea desde  que comenzara la epidemia de ébola en marzo, en una remota región de  Guinea que bordea con Liberia y Sierra Leona.

    13 ago 2014 / 22:00 H.

       Guinea ha asegurado que el brote está bajo control en el país,  pero que, al estar sus países vecinos en una situación peor, son  necesarias nuevas medidas para prevenir que la infección vuelva a  propagarse.   "Camiones llenos de material y personal sanitario están siendo  transportados a todos los puntos de las fronteras con Liberia y  Sierra Leona", ha indicado el presidente de la comisión de Ébola de  Guinea, Aboubacar Sidiki Diakité, que ha apuntado que unas 3.000  personas están esperando en los 17 puestos fronterizos para poder  entrar en el país.   "Todos los enfermos han sido aislados inmediatamente. La gente va  a ser objeto de seguimiento. No podemos correr el riesgo de dejar  entrar a todo el mundo sin antes hacerles un chequeo", ha explicado  Diakité.   Sierra Leona ha declarado una emergencia nacional por ébola al  igual que Liberia que tiene la esperanza puesta en el fármaco  experimental ZMapp que empezará a repartir entre sus enfermos este  jueves.   La farmacéutica canadiense Tekmira está explorando la posibilidad  de hacer más dosis de este fármaco experimental contra el ébola,  según ha asegurado el jefe ejecutivo de Tekmira, Mark Murray.   Nigeria, que ha también a declarado la emergencia nacional este  jueves, ha asegurado que en su país se han detectado un total de 11  casos, todos relacionados con el primero, un doctor liberiano enfermo  de ébola que llegó al aeropuerto de Lagos. POCOS RECURSOS ECONÓMICOS   Los expertos en salud dicen que las respuestas de los gobiernos  ante este brote deben ser estrictas para evitar su propagación y  evitar medidas que puedan inducir al pánico.   La tarea se hace muy difícil debido a que la capacidad de los  servicios de salud en los tres países más afectados por el brote se  ha estirado al punto de casi llegar a desbordarse y la desconfianza  de los trabajadores sanitarios en algunas comunidades rurales es  alta.   Además, 170 trabajadores de la salud se han infectado y al menos  81 han muerto, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Tres  de los muertos están en Nigeria.