Gracias por vuestra labor
Prometí hacerlo, y como no es solamente cumplir una promesa, sino que es de justicia reconocerlo, hoy en nombre de todas las personas mayores de mi pueblo, Jamilena, quiero agradecer la labor desarrollada en el Centro de Adultos. No me gustan las palabras “viejo” y “vieja” para referirse a las personas por su edad. Quizás parezca rizar el rizo, no me importa, pero cuando lo oigo, y está en mi mano siempre comento: “Viejo es lo que no sirve para nada y tu abuelo o tu padre son muy valiosos, tanto, que tú les debes todo o casi todo”. Indiscutiblemente, sería igual referido a las abuelas o madres.
Se produce una reacción de extrañeza, sobre todo en los niños, porque lo han dicho con todo el cariño, pero es el primer paso para hacerles caer en la cuenta de cuánto tienen que agradecerles a los mayores, y que la valía personal no depende de la edad, sino de la actitud y de la generosidad. Muchos jóvenes deberían aprender. Porque merecen tanto bueno y por lo mucho que se vuelcan en hacerles felices quienes trabajan para ello, es de obligado cumplimiento reconocer su labor.
Partiendo de que el hombre es un ser social por naturaleza, favorecer las relaciones humanas es fundamental incluso, si me apuran, para gozar de buena salud.
Por sabiduría y por experiencia ya no esperan la gran felicidad, es mejor disfrutar de las pequeñas alegrías, ésas que según se cuenta, si se comparten se convierten en doble, igual que las penas, una vez compartidas, se quedan en la mitad.
Las relaciones saludables, las risas, el optimismo, el cariño, la amistad y el compañerismo, sacan a relucir su lado más positivo. Es una forma de, como pensó alguien muy sabio, añadir vida a los años, al fin y al cabo no se trata de cantidad sino también de calidad.
La sonrisa que nace de dejar fuera la rutina, de tener nuevas ilusiones y de esperar cosas nuevas cada día, es la mejor medicina, es la mejor receta médica. En su nombre, y en el de todos, gracias a quien lo hace posible. Valorar a nuestros mayores debe formar parte de nuestra escala de valores. De nuevo, gracias.
Juana Garrido