Gente que planta cara a la crisis


Si los brotes verdes no terminan de aparecer, quizá sea hora de sembrarlos por propia iniciativa. Ese es el mensaje que transmiten, desde hace años, desde antes incluso de que la crisis se hiciera dueña y señora de la actualidad informativa y de la realidad cotidiana, miles de jiennenses que, hartos de esperar un trabajo que no llega, optan por crearlo, con la imaginación y el valor como valores imprescindibles. Es una aventura que, a veces, acaba de forma abrupta, como demuestran los carteles que anuncian el cierre de numerosos negocios, con apenas unos meses de vida, en las calles de la ciudad; pero, por fortuna, otras iniciativas corren mejor suerte y superan los escollos de la recesión y de los difíciles comienzos.

04 may 2014 / 22:00 H.


Juan Garrido es uno de estos valientes. Hace menos de un mes creó su propia empresa, La Liebre, que define como la primera firma de “bicimensajería” de Jaén. Ofrece múltiples servicios: desde el transporte de paquetes hasta la mecánica de bicicletas a domicilio, pasando por las funciones de recadero —trámites bancarios, recogida de la compra o sacar entradas de cine, por ejemplo— hasta el reparto de publicidad.
Garrido, de 36 años, es licenciado en Humanidades y, como muchos otros, intentó conseguir una plaza pública mediante las oposiciones. De las últimas a las que se presentó, de Secundaria, no guarda un grato recuerdo. “Se suspendieron, y ya han pasado 2 años y todavía no me han devuelto las tasas”, explica este vecino de la capital. “Viendo el plan, me dije que tenía que buscar una manera de emprender que fuera económica, que no me supusiera mucho gasto para empezar”, declara Garrido. Como gran aficionado a la bicicleta, “sobre todo de montaña”, aclara, empezó a documentarse, a través de internet, sobre empresas de “bicimensajería”. “Vi un reportaje en la tele y luego comprobé que había en todos lados, y que funcionaban. En Andalucía, en las únicas provincias en las que no había un negocio así era en Jaén y en Almería”, apunta el gerente, que ejecutó un auténtico estudio de mercado para ver si su idea podría funcionar en la capital. “Hablé con mucha gente por correo electrónico y por las redes sociales y comprobé que había un grupo dispuesto a contratar esos servicios”, asegura Garrido. “Así que me dije: voy a probar”.
cuesta arriba. Este fue el germen de La Liebre, empresa que, tanto por su nombre como por el logo —el animal de marras sobre una bicicleta— y su color verde, resalta lo ecológico y el desarrollo sostenible como valores fundamentales en su quehacer. “Para el nombre estuve pensando mucho, porque quería algo típico de Jaén y del campo, ya que yo salgo mucho con la bici; algo que fuera natural, y rápido, claro. Y se me ocurrió que qué mejor que una liebre”, cuenta el trabajador. “A la gente le gusta”, añade Garrido. “Armado” con su bicicleta y un remolque especial para las cargas, ya ha comenzado con su “pedaleo”.
“A priori”, una de las dificultades más serias para desarrollar su labor son las cuestas que pueblan la ciudad, pero para él no son un problema. “Me preocupa más el calor, ahora que llega el verano, porque yo ya he probado con el remolque cargado por varias calles en pendiente, y sin problemas. De todos modos, las altas temperaturas se soportarán, como se hace en otros trabajos que son en la calle”, arguye Garrido, que, en cualquier caso, ya tiene una solución para el calor y las subidas: una bici eléctrica. Sería, eso sí, un proyecto a más largo plazo, en función de la respuesta de la gente.
Hasta el momento, los servicios más demandados por los jiennenses han sido los relacionados con la publicidad y las “chapuzas a domicilio”, es decir, los arreglos de bicicletas, aunque también hay un sector de consumidores que destaca entre los habituales de La Liebre: el de los ciudadanos sensibles con el medio ambiente. De hecho, una tienda de productos ecológicos es uno de los últimos negocios que se han interesado por sus servicios. “Es una empresa respetuosa con el medio ambiente, partidaria del desarrollo sostenible. No emitimos dióxido de carbono, tan perjudicial para nuestro entorno”, asevera el gerente de La Liebre desde la web que ha creado, www.laliebrebicimensajeria.com. Allí se encuentran no solo las prestaciones que ofrece sino, también, las tarifas por cada una. A ella se une otro instrumento para difundir su actividad: el “perfil” en Facebook La Liebre-Bicimensajería en Jaén, que ya cuenta con más de 200 seguidores y donde el gerente responde a las dudas y cuestiones planteadas por los internautas. Pero este emprendedor no se duerme en los laureles “virtuales” y, desde hace semanas, difunde su recién creada empresa “puerta a puerta”, con especial hincapié en los comercios de la ciudad. “Lo que quiero es que me conozcan”, aclara Garrido, que, por si acaso, cuenta con un último as en la manga. “En los últimos años estuve en la aceituna, así que, si no funciona, volveré al tajo y a las oposiciones, si sale algo”, concluye.
Paro juvenil. Otros jiennenses logran incorporarse, a pesar de las altísimas dificultades, al mercado laboral sin la necesidad de hacerlo mediante el autoempleo. Los últimos datos de la Encuesta de Población Activa —publicados por el Instituto Nacional de Estadística— subrayan el colectivo más lastrado por la falta de trabajo: los jóvenes. La tasa de paro en esta franja etaria, que volvió a subir en el primer trimestre de 2014, sobrepasa ya el 55 por ciento en España. Pese a los números, hay quienes logran esquivar el paro. Existen casos llamativos de menores de 25 años que hoy forman parte de la población activa. José Miguel Gallardo, de 20, lleva desde enero del año pasado en su actual puesto de trabajo, operario en una fábrica de sacas. El joven cursó, luego de acabar la Educación Secundaria, un ciclo formativo de hostelería. “Estuve en un bar durante 7 meses”, recuerda el jiennense, que logró empleo poco después de dejar los libros.
En la otra cara de la moneda está, por ejemplo, la hermana de Gallardo, de 25 años, con más preparación académica pero sin empleo. “La verdad es que me parece muy mal que gente que invierte tantos años en estudiar luego no tenga un trabajo estable y en sintonía con lo que cursó”, reflexiona. El mayor número de parados se concentra entre las personas con edades comprendidas entre 25 y 34 años. En España son 176.700 desempleados, seguidos del colectivo entre 35 y 44, con 171.500 parados. Sorprenden los casos de menores de 25 años que sortean el desempleo, pese a que no están tan preparados como los universitarios. Juan Francisco Moreno Díaz es uno de ellos. Trabaja como operario en una fábrica. Su intención es seguir en su actual puesto. En las mismas está José Miguel Gallardo. “La situación laboral está muy mal como para pensar en cambiarse a otro sitio. Yo quiero continuar en mi empleo. No es momento de arriesgar”, asevera Gallardo. Fran Cano/ Antonio Heras