Ganar perdiendo

Es tiempo de análisis y reflexión, y pese a que en elecciones la derrota no es una opción, hay que mirarse el ombligo, si es que el ego lo permite, y sacar conclusiones. Y no por la proximidad de las generales, deben rebuscar en lo más intrínseco de las estrategias y actuaciones o ausencia de las mismas, evaluando en qué se han equivocado para perder los votos y en qué hemos acertado para ganarlos, que para eso pierde el equipo pero gano yo. Dicen que las elecciones nunca se ganan, solo se pierden, y es cierto que en períodos de crisis en los que toca controlar el gasto y recortar el despiporre, el populismo de papá y mamá no es lo más favorecedor para ganarte los mimos y el cariño del electorado. Cuando mami y papi nos regañan, nos enfadamos, y hasta 10 y 15 años después no lo entendemos. Solo apreciamos el simple y demoledor hecho de que nos quitan lo bailao, nos están prohibiendo lo guay, y nos fastidia de tal manera que si podemos elegir, cambiamos hasta de padres (menos mal que no hay comicios familiares). Aquí, en Jaén, se ha notado el castigo a los últimos y casualmente oportunos escándalos, las prisas en las actuaciones tan cercanas a las urnas y la falta de memoria en una legislatura en la que primaba frenar y templar.
En las elecciones municipales se suele votar al candidato cabeza de serie más que al programa; otros votan al partido que suelen votar por norma, y los hay quienes “castigan”. Es muy significativo que siendo una provincia excesivamente machacada por el paro, y demasiado dependiente del campo y el acceso a las administraciones por parte de los eternos opositores, haya vuelto a ganar el mismo; algo bueno habrá tenido que hacer. Destaca la desaparición de IU, tal vez lastrados por sus alianzas, tal vez por el desvío de sus votantes a los emergentes Podemos, con cualesquiera siglas mediante, y la irrupción potente de Ciudadanos, partido de origen catalán, originado contra el catalanismo y de ámbito nacional.
Curiosamente, los dos nuevos invitados a la mesa del poder son los que lo van a tener, toda vez que la ausencia de mayorías absolutas los convierten en llave y cerradura a la vez. A la salida nos vemos.

    26 may 2015 / 14:10 H.