Fútbol ficción o el nuevo imperio azulgrana
En una galaxia no muy lejana, el cruento enfrentamiento entre los Jedi, que abogan por el orden y la justicia en la República Galáctica de un Pequeño país, y los Sith, una secta blanca de seres que están en el lado oscuro de la Fuerza, que intentan con argucias acabar con el dominio galáctico azulgrana. Un nuevo imperio amenaza con domeñar el fútbol total. El maestro Yoda, o Lama de las Ramblas, consiguió la conjunción planetaria: tocar la pelota hasta el infinito y más allá y, además, instaurar una protección divina, que protege el aura de sus jugadores, intocables de principio a fin.
En una galaxia no muy lejana, el cruento enfrentamiento entre los Jedi, que abogan por el orden y la justicia en la República Galáctica de un Pequeño país, y los Sith, una secta blanca de seres que están en el lado oscuro de la Fuerza, que intentan con argucias acabar con el dominio galáctico azulgrana. Un nuevo imperio amenaza con domeñar el fútbol total. El maestro Yoda, o Lama de las Ramblas, consiguió la conjunción planetaria: tocar la pelota hasta el infinito y más allá y, además, instaurar una protección divina, que protege el aura de sus jugadores, intocables de principio a fin.
El maestro, con el famoso “seny” catalán o sin él, levita por el planeta fútbol. Al otro lado, en el ático del hotel, el señor oscuro de los Sith, Mourihno, con planes malvados y rácanos, encarna el mal en esencia. La dureza de su propuesta impidió que cuatro caballeros Jedy alcanzaran la batalla final de Wembley, heridos de gravedad en las cuatro batallas precedentes. Un escándalo planetario. A partir de estas escaramuzas clave, otro orden y concepto único de fútbol se impone, lo que se hace saber para general conocimiento. A partir de este momento crucial, todos los partidos de los Jedi se jugarán en Coruscant, capital de la República Galáctica; no será necesario que el rival empiece con once jugadores, para de esta forma preservar los espacios y el toque; tampoco se anularán goles rivales, porque, directamente, no se dará el caso. Para garantizar el gol de Messi en cada partido se habilitará una ruta limpia de asteroides para que el eslalon sea lo más limpio y estético posible. Para preservar la Fuerza, ese poder metafísico que hace que todo encaje, los árbitros se formarán en el Templo Jedi, la Massia, sede central de la orden. Busquets, formado en la Escuela de Interpretación de Cristina Rota, enseñará en el manejo teatral del sable de luz para perpetuar la especie...
Continuará…
(Texto escrito a la luz de una vela en la caverna mediática de Hoth, donde estamos recluidos algunos madridistas resentidos, los más peligrosos, los productores asociados de la Central Lechera).
Palabra Perdida