Francisco Serrano: 'El libro aborda la protección del medio ambiente en España'
José Rodríguez Cámara /Jaén
Profesor del Área de Tecnologías del Medio Ambiente, de la Universidad de Granada, participa en un análisis sobre el cambio climático abordado desde una óptica multidisciplinar y una perspectiva legal.
José Rodríguez Cámara /Jaén Profesor del Área de Tecnologías del Medio Ambiente, de la Universidad de Granada, participa en un análisis sobre el cambio climático abordado desde una óptica multidisciplinar y una perspectiva legal.
—Participa en un nuevo libro sobre el cambio climático. ¿Cómo se vertebra la obra?
—El enfoque es, por un lado, un análisis técnico y empírico de la protección del medio ambiente en España, a través de distintos instrumentos administrativos, jurídicos y empresariales de gestión y tecnología ambiental. Estos acercan las políticas de sostenibilidad a la sociedad en general. Ello se ha completado con un muy interesante estudio estadístico sobre temperaturas y precipitaciones en España. Por otro lado, una segunda parte, enfocada hacia la materia jurídica, que aborda cuestiones como el Protocolo de Kyoto, sus implicaciones desde el Derecho Administrativo y la responsabilidad penal que conlleva la realización de determinadas conductas contaminantes. Pienso que es una obra enfocada a un lector relacionado con el Derecho Ambiental que encontrará respuestas a cómo actúa la Administración frente a ello, qué instrumentos legales existen para poder combatirlo o, al menos, controlarlo, y por qué se toman determinadas decisiones respecto a la protección del medio ambiente.
—¿Cuál es la situación de una provincia como la de Jaén, tan dependiente de un monocultivo que puede parecer que consume una gran cantidad de recursos?
—Parece una obviedad afirmar que Jaén, aunque también en el sur de Córdoba, noroeste de Granada y en menor medida en el norte de Málaga y sureste de Sevilla, se consume una ingente cantidad de suelo por el cultivo del olivar. Está claro que mucha de la superficie utilizada no podría tener otro uso más que este. Fíjese hasta qué punto es importante la gestión de este cultivo que se ha publicado la primera Ley del Olivar de Andalucía, pionera y única en toda Europa. Si yo me ciñera a valorar simplemente el impacto ambiental de los miles de hectáreas de monocultivo, no tendría sentido aplicar los principios de desarrollo sostenible ni sería completamente objetivo, ya que me limitaría a hablar de problemas derivados del cultivo, como son la erosión en determinadas zonas, el uso de herbicidas, fitosanitarios o la contaminación de aguas superficiales y subterráneas. No podemos obviar que una actividad económica como la del olivar es, como deja caer la Ley, “el agrosistema más representativo y simbólico de Andalucía, y desde los poderes públicos y el conjunto de la sociedad andaluza es considerado como estratégico”. Además, es, como dice la ley, “un elemento imprescindible de cohesión social y territorial de sus comarcas”. Ni que decir tiene lo que supone para la actividad económica de nuestro país, ya que prácticamente abarcamos la tercera parte del total del olivar europeo produciendo el 40% del aceite y el 20% de la aceituna de mesa del mundo. Con estos datos y la historia de este cultivo, especialmente en Jaén, como comprenderá, no puedo negarme a que haya olivar. Sí que creo, desde mi opinión como técnico, que se pueden articular mecanismos para favorecer la sostenibilidad ambiental de este sistema, tales como la mejora de la tecnología productiva, el impulso de la investigación e innovación en el sector, el establecimiento de medidas correctoras con el entorno.
—¿Es tan notable el avance de la desertificación en Sierra Mágina como se antoja?
—La situación en Sierra Mágina no es muy diferente respecto a otras zonas de Andalucía, aunque matizable sobre la base de las principales causas que la provocan, y, lo que es cierto, es que es necesario prestar más atención por parte de las administraciones al problema del avance de la desertificación. No obstante, me consta que desde algunos grupos de desarrollo rural ligados a esta zona y determinados colectivos conservacionistas se han elaborado algunas estrategias, con mayor o menor éxito, para colaborar en el freno a este grave problema ambiental, que responde prácticamente en cualquier territorio a las mismas razones. El Plan Andaluz de Control de la Desertificación contemplaba zonas de Sierra Mágina como áreas críticas tanto por su altitud como por su sustrato. En el primer caso, por la mayor presencia de ecosistemas exclusivos, endemismos y biodiversidad, y en el segundo, habría que unirles los del uso histórico dado al suelo.
Nuria Castelló coordina la obra
Francisco Serrano Bernardo considera el libro como una “suma de aportaciones, realizadas por investigadores procedentes de diversos campos del saber”. “Hemos pretendido abordar la cuestión del cambio climático desde un punto de vista jurídico y científico-técnico, sin olvidar el carácter divulgativo”, aclara. En cuanto a la coordinadora y responsable del proyecto del Plan de I+D+i del Ministerio de Ciencia e Innovación, como organismo financiador, Nuria Castelló Nicás, profesora titular de Derecho Penal de la Universidad de Granada, este experto asegura: “Ha reunido y supervisado magistralmente a un grupo de trabajo formado por profesionales de distintas disciplinas. No es habitual contar con grupos tan heterogéneo como este para hablar de una cuestión como el cambio climático, pienso que es una de sus principales fortaleza”. Castelló Nicás, coordinadora de este proyecto, eligió para la portada una fotografía de su padre, Marcelino Castelló Sampé, que fue tomada en la carretera que va a Cabra del Santo Cristo, una instantánea del corazón de la comarca de Sierra Mágina.