Fiscalía investigará al gurú hinduista tras la denuncia de las víctimas

La Fiscalía Provincial de Granada ha abierto diligencias de  investigación penal para investigar si el supuesto gurú de la  comunidad hinduista 'Vadika Pratisthana Sangha' ha incurrido en  alguna acción delictiva, después de que sus ex discípulos y  familiares de algunas de las personas de congregación hayan  denunciado sus prácticas de manipulación y explotación laboral y  sexual.

    29 jun 2010 / 17:49 H.

    Según informaron a Europa Press fuentes del Ministerio Público, la  investigación, que acaba de comenzar, conllevará la toma de  declaración de los posibles afectados y del propio líder espiritual,  el granadino Antonio Javier Plazas. Todo, después de que el Defensor  del Ciudadano de Granada llevara el caso hasta la Fiscalía Superior  de Andalucía, que tomó conocimiento de los hechos, basados en el  testimonio de familiares, ex adeptos y una de las integrantes de la  comunidad.

    Precisamente ayer las víctimas del supuesto gurú, que se han  constituido en asociación, sostuvieron en rueda de prensa que Plazas  anula la libertad a los miembros de su comunidad y los explota y  somete mediante técnicas de "persuasión coercitiva" propias de un  líder sectario. 

    Dos de las personas que fueron durante años integrantes de la  congregación relataron cómo el gurú es un "maestro", pero de la  manipulación, ya que primero se encarga de aislar al que llega a la  comunidad atraído por la práctica del yoga o del vyayam de todo su  círculo de amigos y familiares, e incluso de sus parejas, para  después someterlo a una "sumisión absoluta". 

    Plazas, que posee la Casa del Yoga, situada entre el barrio  granadino del Zaidín y la localidad de Armilla (Granada), se rodea de  un grupo de personas, la gran mayoría mujeres --de hecho tres de  ellas son las que satisfacen sus necesidades más íntimas-- que  limpian, hacen de comer y que adoran a su líder, sin permitirse poder  criticar ni dudar de ese liderazgo. 

    "ES UN FIASCO EN TODO"

    Carlos Royo, que estuvo dos años dentro, explicó que durante ese  tiempo, seducido por el vyayam, una práctica similar al yoga que el  propio Plazas tiene registrada, estableció una "relación muy íntima"  con el gurú, que mantenía con él un discurso "muy mítico" en el que  incidía tanto en sus virtudes como en sus puntos débiles a lo largo  de sesiones de terapia individual. Ese vínculo se rompió sin embargo  cuando Carlos conoció a la que hoy es su mujer, ya que intentó con  tácticas "torticeras" que la pareja se rompiese. "Plazas ha resultado  ser un fiasco en todo, como compañero, amigo y líder espiritual",  dijo.

    Más flagrante es lo que "padeció" durante 14 años David Beriain,  que ingresó en la comunidad a los 18 años y salió de ella a los 32,  quedando "completamente solo", sin amigos, sin piso y con una deuda  con el gurú de 5.000 euros. "Yo era un joven inexperto con ideales y  él se aprovechó de que por lo tanto era muy fácil de manipular. A lo  largo de los años va conociéndote perfectamente y te da una de cal y  una de arena. Te beneficia si haces lo que él desea y te castiga si  lo haces mal y así va generando una admiración. Te acaba convenciendo  de que te ha salvado la vida y que por eso tienes que pagar tu deuda,  sirviéndole o incluso económicamente. No puedes pensar diferente al  maestro, porque si no, eres castigado y sufres la indiferencia". 

    Según Beriain, que se convirtió en profesor de yoga, Plazas no  admite "adhesiones" que no sean a él e intenta por todos los medios  que no se creen vínculos de amistad entre los miembros de la  congregación. De hecho, si el gurú sospecha que a alguna de "sus  mujeres" le gusta "un poco" otro hombre, las castiga sin que puedan  comunicarse ni dirigirse a ellos.

    "MALCOMEN, DUERMEN POCAS HORAS Y TRABAJAN SIN CONTRATO"

    José Miguel Cuevas Barranquero, psicólogo experto en sectas,  explicó que Plazas responde al típico perfil de líder sectario,  narcisista y egocéntrico, que utiliza técnicas de "persuasión  coercitiva", que pasan por el aislamiento de la víctima, que no se  puede permitir independencia, y que no deja espacio para el  pensamiento divergente o la crítica con "condicionamientos" del tipo  "si haces lo que yo te digo, te compenso" o "tú debes hacer esto  porque nosotros somos de una entidad superior". 

    Además, Plazas imparte sus condiciones y su discurso a personas  sometidas a unas condiciones físicas límite, ya que éstas sólo  duermen entre tres y cinco horas, trabajan durante jornadas de hasta  18 horas sin ningún tipo de contrato, y malcomen. "El discurso se  repite una y otra vez a personas ya de por sí cansadas no sólo por su  parte sino también por todos los que tiene a su alrededor". 

    La asociación se ha constituido por ello, hace escasamente un mes,  para acoger a todas esas personas que deciden abandonar la  congregación y unir así los esfuerzos para denunciar a Plazas. De  hecho, a través del Defensor del Ciudadano de Granada, las víctimas  ya han llevado su caso a la Fiscalía Superior de Andalucía, que se  comprometió a estudiar su caso, y no descartan presentar más  denuncias ante los tribunales.

    Integrada por una veintena de personas, la asociación calcula que  puede haber más de cien afectados por Plazas en todo el territorio  nacional. Además, entre sus integrantes también se encuentran  familiares de personas que actualmente están dentro de la  congregación. Es el caso de Ramiro Valduenza, que no tiene ningún  contacto con la persona captada por Plazas.