Europa 'revoluciona' el Campus con la nueva era de los grados

Luisa Moral /Jaén
Pedro, Luis, María o Sofía son alumnos de nuevo ingreso de la Universidad de Jaén. En cuatro años, esperan abandonar la institución académica con sus carreras terminadas, pero a diferencia de sus padres o sus hermanos mayores, ya no serán licenciados, diplomados o ingenieros.

    07 oct 2010 / 14:40 H.

    Serán titulados de grado y, además, el resto de universidades extranjeras que conforman el Espacio Europeo de Educación Superior reconocerán su formación casi como propia, ya que considerarán que los conocimientos adquiridos en sus años en la UJA son equiparables a los propios y, por lo tanto, no requiere esfuerzos adicionales gracias al nuevo sistema de créditos europeos ECTS referente a la homologación del trabajo del alumno. Son sólo algunos de los cambios más destacados en este año en el que el curso, por primera vez, deja de converger con Europa para meterse de lleno en ella.
    Como reconoce el vicerrector de Convergencia Europea, Joaquín Tovar, el nuevo mapa de titulaciones incluye cambios verdaderamente significativos. Y es los planes de estudio se han modificado tras más de dos años de trabajo y análisis. Biología, Ciencias Ambientales, Química, Enfermería, Fisioterapia y Trabajo Social constituyeron la primera oferta de grados, el curso pasado y, por ende, las experiencias piloto con las que la Universidad analizó la marcha, los puntos fuertes y los débiles de la adaptación y la metodología. En este curso, las treinta y tres carreras se han transformado ya en grados y, por lo tanto, ya no se oferta el primer curso de ninguna de ellas con los planes antiguos que ya están en fase de extinción. “Todas las atribuciones que tenían las titulaciones antiguas se mantienen, pero el grado es diferente. Ahora todas duran cuatro años, se ha cambiado la estructura de la mayor parte de ellas, por lo que son distintas, pero equivalentes en cuanto a atribuciones profesionales”, asegura Joaquín Tovar.
    Una de las principales novedades es que varias agencias estatales y una europea se encargarán de supervisar que la formación de los diferentes grados se asemeje a la estructura de los que se imparten en todos las naciones del espacio. “No se quiere clonar universidades, sino hacer sistemas comparables, para que cada una tenga su propia idiosincrasia”, señala Tovar. Pero los cambios de modelo no son etéreos, sino palpables, ya que se han introducido mejoras en el sistema educativo: menos alumnos, obligatoriedad de asistencia, mayor uso de las nuevas tecnologías o más importancia de los idiomas que hay que acreditar al final de la formación.
    No obstante, uno de los pilares fundamentales del nuevo modelo es la interactividad entre alumnos y profesores para que el proceso de aprendizaje sea más progresivo y continuo y cuente con la tutorización constante. Es esta cualidad la que requerirá más esfuerzo por parte de los estudiantes y también de los docentes. Los roles no cambian, pero sí requieren algunas modificaciones por parte de los dos agentes implicados en el aprendizaje.