Europa deja de ser bicolor
Las urnas han dado un serio toque de atención a los 2 partidos mayoritarios, PSOE y PP, con la sorpresa de Podemos, que ha entrado en la Eurocámara con 5 eurodiputados y que ha resultado ser, finalmente, la cuarta fuerza en número de votos. También IU ha sabido capitalizar el desgaste de los grandes, creciendo de 2 a 6 escaños. La victoria de los populares se masca así con sabor agridulce, con una caída de 24 a 16 escaños, situación similar a los socialistas, que de 23 han pasado a contar ahora con solo 14. Los números son los que son, aunque no lo reconocieron de forma expresa en las valoraciones ofrecidas anoche. Queda hoy el análisis más precisos que los grupos políticos tienen previstos para esta jornada. Esa puede ser una primera lectura apresurada de los resultados electorales para renovar el Parlamento Europeo, ofrecidos a partir de las once de la noche por el propio imperativo del cierre de colegios en todo el territorio.
Y otra de las claves sobre la mesa, la participación. Los datos indican que se ha superado en más de medio punto la registrada hace 5 años, con un 45,68%, frente al 44,90 del año 2009. El fantasma de la abstención, que planeó durante toda la campaña, pone sobre la mesa la distancia ciudadana de la política en general y sobre Europa en particular. Si hay que buscar lectura en positivo, llama la atención que España sigue en su línea de ser más participativa que el resto de los países de la UE, con un porcentaje superior al 45 por ciento, frente al 43 de media en el resto del territorio. Europa ya no es tan bicolor. En la cara negativa, el importante auge de partidos de extrema derecha, con Francia al timón, un espinoso asunto que debe llamar a una profunda reflexión.
Y otra de las claves sobre la mesa, la participación. Los datos indican que se ha superado en más de medio punto la registrada hace 5 años, con un 45,68%, frente al 44,90 del año 2009. El fantasma de la abstención, que planeó durante toda la campaña, pone sobre la mesa la distancia ciudadana de la política en general y sobre Europa en particular. Si hay que buscar lectura en positivo, llama la atención que España sigue en su línea de ser más participativa que el resto de los países de la UE, con un porcentaje superior al 45 por ciento, frente al 43 de media en el resto del territorio. Europa ya no es tan bicolor. En la cara negativa, el importante auge de partidos de extrema derecha, con Francia al timón, un espinoso asunto que debe llamar a una profunda reflexión.