Estruendoso abrazo a San Sebastián
La lluvia respeta la procesión del patrón de La Guardia, el soldado romano San Sebastián. Como manda la tradición, a su paso los vecinos disparan sus escopetas y lanzan cohetes. El pueblo se prepara hoy, cuando los legionarios acompañan la imagen, en la jornada de cierre de los festejos. El plástico y el cobre del que están hechos los cartuchos de fogueo repiquetean cuando ruedan por la calzada.
Es uno de los sonidos de la procesión del día de San Sebastián en La Guardia. El patrón del pueblo, según la tradición cristiana, era militar, un soldado romano que, por no renunciar a su fe, recibió una lluvia de flechas que casi lo matan. En la segunda oportunidad que se le presentó al emperador, no falló y mandó que lo azotaran hasta dejarlo sin vida, de ahí que sea uno de los mártires de la Iglesia católica. Los guardeños honran su gesta a tiros. Durante el recorrido de la imagen, que sale de la parroquia de La Asunción, se disparan un sinfín de salvas de fogueo; el suelo se llena de cartuchos y de las varillas de los cohetes.
El temor de los vecinos a que lloviera, como ocurrió el fin de semana y el pasado año, hizo más emotiva la salida del santo del templo. De hecho, el cura Manuel Alfonso Pérez, se asomó minutos antes de la hora prevista para el comienzo del acto religioso y miró al cielo, por descartar un aguacero de última hora. Una vez que se dio el “sí” definitivo a la salida procesional, tras los vítores, los costaleros echaron a andar. Al llegar a la salida, agacharon las andas, de esta forma logran, año tras año, que el naranjo bajo el que está Sebastián no tropiece con el pórtico. Cuando salieron a la calle, los recibió el himno de España, “vivas” y más “vivas” y, como novedad, un recital de los bailenense, Cristóbal y Pedro Moreno, integrantes del conjunto Ritmo del Sur. En la cabecera de la procesión estuvieron el alcalde, Juan Morillo; el abanderado Julián Ibáñez; la presidenta de la hermandad, Isabel Cáceres, y la hermana mayor, Matilde Sevilla. En el interior del templo, la concejal de Festejos, Rosario Alcántara, les recordó a los “más guapos” de las fiestas su ubicación en la comitiva. Las “mises” y los “mister” son Maruja Vilches, Sebastián Ángel Bolívar; Sara Bolívar, Nuria Romero, Maruja Vilches, María Dolores Núñez y los infantiles, Laura Martínez, que lucía una corona, y Antonio Jesús Domínguez. Los niños, con sus mejores galas y abrigados para soportar los apenas 6 grados que marcaba el termómetro, eran de los primeros en el desfile.
Los escopeteros iban adelantados y aprovechaban cualquier alto para disparar. Desde un balcón, hasta un escalón; no se les permite estar delante del trono, por cuestiones de seguridad y, además, desde arriba, se lucen más. Son, sobre todo, jóvenes los que recorren el casco urbano, con el rifle en la mano, para ir siempre delante de San Sebastián y rendirle tributo con sus disparos. No es raro tampoco que sus orgullosas novias sean sus asistentes y les lleven la munición. Menos control y colaboración tiene el lanzamiento de petardos, que también es costumbre, por lo que algún niño y algún que otro adulto se llevó un regañón por lanzarlos más cerca de la gente de lo que era recomendable.
En la calle Sagasta, la cola que iba detrás del santo patrón era imponente, con medio millar de personas, muchas para un municipio con una población censada de 4.500 personas. Los vecinos continuaron con el acompañamiento, que les llevó a superar las empinadas cuestas de la calle Coronada, Ruleta o Conil hacia la plaza que preside el Ayuntamiento, donde hubo un gran estruendo para recibir al patrón guardeño. La procesión continúa con su recorrido, por el sinuoso casco urbano, de nuevo hacia la parroquia. Unas dos horas transcurrieron desde la salida de La Asunción, sobre las siete y media de la tarde, hasta que San Sebastián “se recogió”. El día fue intenso, porque ya por la mañana, las autoridades recorrieron el pueblo hacia la iglesia para la misa solemne. Como ocurrió en la procesión, cuando hizo el recorrido la Asociación Musical Sierra Mágina-Villa de La Guardia, en la actividad matutina también hubo acompañamiento musical. Después del recogimiento y la devoción, llegó el momento de disfrutar de la “copa de espera”, la invitación que hacen el Ayuntamiento y, la Cofradía de San Sebastián y la hermana mayor a los vecinos. Ayer por la noche, como fin del día festivo, actuaron las orquestas “Blanco y Negro” y “La Tentación”, en la caseta municipal.
Hoy se celebra otra procesión y la tradicional salida al campo del patrón, que bendice las tierras en las Eras de San Sebastián. No hay previsión de lluvia, por lo que se prevé una importante asistencia. La Hermandad de Legionarios de Fuengirola acompañará al soldado martirizado por los romanos, en uno de los momentos más vistosos de las fiestas. Los legionarios tomaron el relevo de la Guardia Civil ya que, durante años, provenían de la Academia de Baeza los uniformados que se sumaban al desfile procesional.
En el último día de las fiestas también se celebrará una comida a beneficio de las asociaciones locales. Por la noche, como mandan los puristas de las celebraciones, fuegos artificiales y los juegos con las “vacas de fuego” y los petardos “rateros”, previos a la gran traca final. La caseta, en el centro del municipio, tendrá música en directo hasta bien entrada la madrugada. Los guardeños dirán así adiós a la fiesta que consideran más propia.
José Rodríguez Cámara /Jaén