Esto de las peonadas
La provincia se encuentra patas arriba con esto de las peonadas. Los aceituneros altivos están, de nuevo, revolucionados con la dramática situación que ya tienen encima. La campaña de aceituna está prácticamente terminada y, a falta de datos oficiales, la ruina predomina en los municipios olivareros. No hay jornales suficientes para solicitar el subsidio agrario, y a la falta de trabajo se une ahora también la ausencia de peonadas en el campo.
El drama de las familias se visualiza en las plazas de los pueblos, donde se suelen reunir los agricultores desempleados que antes trabajaban en la construcción y que, en estos difíciles momentos, tienen puestas sus dañadas esperanzas en los olivos. Todos viven pendientes de una decisión gubernamental crucial para pagar la hipoteca, las facturas pendientes y, en algunos casos, para poner la mesa. Es hora de que el Gobierno de los recortes se ponga la medalla con la provincia de Jaén, una tierra malacostumbrada a la discriminación y la más golpeada con el desastre del desempleo en España. No bastará con reducir de 35 a 8 las peonadas. Hará falta eliminar el tope, es decir, permitir que quienes cotizan mensualmente en el régimen agrario puedan tener acceso al subsidio sin necesidad de haber recogido aceituna. Y la guinda del pastel: un plan de empleo de verdad que subsane los daños que arrastra este mar de olivos por culpa de la falta de agua y el desgaste del árbol. Solo así levantaremos cabeza.