Estímulo para continuar el camino con la fuerza del rap
Javier es uno de los motivos que me dan fuerza para seguir adelante”. Son las palabras de Pedro Manuel López Cobo, un adolescente que no sabe lo que es andar, pero que tiene encendida la ilusión de vivir y de disfrutar de todas las delicias que se le presentan, entre ellas, el rapero jiennense Javy Flow.
Son muchas las fechas importantes las que guarda el joven de Pegalajar, pero la que nunca olvidará fue el día que su ídolo sopló, junto a él, las velas de su 15 años. La complicidad de su madre, Marisa Cobo, y su amiga, Alma Gómez, fue el detonate que enlazó una sorpresa que dejó a Pedro Manuel López petrificado. “Sabía que algo raro pasaba esa tarde, pero cuando lo vi llegar a la cafetería dije ‘¡jooo!”, exclama, aún, emocionado, a la vera del cantante. “Le sigo por twitter desde el principio”, dice orgulloso, el joven, quien no se separa de su inesperada sorpresa de cumpleaños, al tiempo que explica su origen jiennense. “Me ha traído el disco firmado”, presume.
López reconoce que, en los primeros años de su vida, los problemas de salud que le invalidaron el movimiento total de sus piernas no supusieron un gran inconveniente, ya que siempre contó con su familia y amigos. Ahora, la jovial fuerza se entremezcla con el conocimiento de su discapacidad. “En septiembre me operan de las piernas”, dice como si fuera un trámite más. Sin embargo, el momento que más resalta es el próximo concierto que dará Javy Flow en Jaén. “Ya hemos quedado para cuando actúe y me ha dicho que podré estar con él”, dice.
En su misma mesa, el rapero se contagia de la misma energía de su fan. “Me hace sentir increíble, aunque la verdad, no entiendo que sin conocerme le pueda llenar tanto”, expresa el cantante, quien cuenta que no se lo pensó ni un momento desde el día que su amiga Alma le propuso ser parte del original y grandioso regalo de cumpleaños. “Para mí es muy importante saber que un niño puede ser feliz con mi trabajo”, asegura.
Las artífices del la sorpresa, Marisa y Alma, todavía con el rostro de felicidad de Pedro en sus retinas, explican la ilusión y lo satisfactorio de la sorpresa. “Ha sido muy emocionante. No se lo esperaba, pues le hemos dicho que íbamos a las rebajas”, cuenta su madre. Una mujer que conoce lo que es luchar por un hijo desde su nacimiento. “Cuando nació le dieron 48 hora de vida”, recuerda.