Espíritus que aspiran a tocar el alma

Ella sabía perfectamente qué es estar ahí. Nervios e ilusión por igual por participar, e intentar ganar, uno de los concursos internacionales de piano más importantes. Hace 25 años estuvo en Jaén, como aspirante y ahora, al volver a Jaén, revivió esa emoción, cómo la ciudad, en plena primavera, supo envolverla e inspirarla. Y lo hizo de nuevo para inaugurar, con un extraordinario concierto de Schubert y Rachmaninov, la 56 edición del Concurso Internacional de Piano Premio Jaén, de la que también es componente del jurado.

25 abr 2014 / 10:00 H.

Ayer, en torno a cuarenta participantes —algunos otros estaban “de camino”— tomaron su primer contacto con el Premio Jaén, un poco perdidos, a la expectativa, llegaron a la ciudad y conocieron, durante el sorteo, su número de actuación en la primera fase, que arranca hoy mismo, a las diez y media de la mañana, en el Paraninfo del Conservatorio. Llegados desde 19 países del todo el mundo, el Antiguo Hospital San Juan de Dios fue una Torre de Babel en el que solo un idioma compartían todos: el piano. Son 46 aspirantes —esta edición ha “rozado” conseguir el récord de participación, que se lo queda 2008 con 49—, una nueva generación que entrarán en la historia del certamen, ya bien pasado su medio siglo. Y en ella quedó escrito también el nombre de Mariana Gurkova que, en aquel 1989, quedó en el segundo puesto. “Es obvio que al que queda en segundo lugar o tercero siempre le queda la idea de que debería haber ganado, pero la vida es muy sabia. Y hablo por mí misma, ganar varios segundos premios me ha hecho crecer mucho. Te hace querer evolucionar. Quizá si hubiera ganado, me hubiera dormido en los laureles y no estaría aquí hoy”, dijo horas antes de su concierto. Y, en este tiempo, la búlgara ha conseguido llevar su música a salas de los cinco continentes y labrarse una brillante trayectoria. Para Ana Guijarro, la presidenta del jurado, marca su personalidad en cada interpretación, en las que deja su espíritu y hace que la música suene fácil. “A mí, personalmente, siempre me toca las fibras más sensibles del alma”, aseguró.


Mariana Gurkova prometió que, como jurado, actuará con honestidad y sus juicios estarán impregnados de ese lado más humano que le proporciona haber vivido la experiencia en “sus propias carnes”. Buscará la sensibilidad en la interpretación, la personalidad que se deja ver más allá de la perfección técnica. “Es una cualidad que no abunda y no se aprende, solo algunos maestros la pueden impulsar”, afirmó. “Esos son los pianistas que te hacen pensar en lo que has escuchado, que te dejan con ganas de más, que emocionan”, añadió. Y eso es lo que tendrán que mostrar los 46 aspirantes al Premio Jaén, buscar la belleza, emocionar. Deberán ser, tal y como dijo al empezar su concierto, espíritus incansables en buscar respuestas. Y comenzó un viaje entre Schubert y Rachmaninov los puntos más alejados en un viaje, que es el Romanticismo, según detalla el crítico Gonzalo Chamorro. “Aunque son dos autores muy distintos, representan el principio y el final del Romanticismo y sí que comparten el hecho de que fueron dos almas sufridoras, que recayeron continuamente en la añoranza y se preguntaron quién soy yo y qué hago en este mundo”, destacó la pianista.