Especial IFQuesada | Emergencia de nivel 1
De mal en peor. Así evoluciona el incendio de Quesada, un fuego que tiene ansias de arrasar todo lo que encuentra a su paso. No le bastó con devorar buena parte de la dehesa del Guadiana, en el término municipal de Quesada, sino que se extendió hasta los municipios de Larva, Huesa e, incluso, la Estación de Cabra. Al cierre de esta edición, campaba, prácticamente, sin control y amenazaba con sobrepasar los límites de la provincia de Granada.
Todo un desafío para los operativos del Plan Infoca, que, desde el pasado domingo, trabajan día y noche, sin descanso para intentar estabilizar —porque la extinción queda lejos— las llamas que prenden desde el pasado domingo. Después de cinco días, ya no pueden solos. El refuerzo es importante. A las diez de la noche emprendió el camino rumbo a Jaén la Unidad Militar de Emergencia que tenía previsto llegar hasta la zona pasada la medianoche. El dispositivo enviado se compone de 250 militares y de 60 vehículos para colaborar en la extinción y comenzará a apoyar, en todo lo que sea necesario, al Infoca a primera hora de la mañana, según informó el Ministerio de Interior.
Para poder solicitar su ayuda, la Junta de Andalucía se vio obligada a incrementar la calificación del incendio. Lo anunció el consejero de Justicia e Interior, Emilio de Llera, que visitó la zona para comprobar la evolución del fuego. Así, se activó el nivel 1 del Plan de Emergencias por Incendios Forestales. Se trata del segundo nivel de gravedad de una escala de cuatro. Se hizo a las cinco y media de la tarde. Se activa para aquellos episodios que, a pesar de que pueden ser controlados con los medios de extinción previstos en el Plan Infoca, se prevé, por su posible evolución, la necesidad de poner en marcha medidas para la protección de las personas y de los bienes. Es exactamente el caso de este incendio, que empieza a poner “en jaque” a los vecinos de Huesa.
Ante las dimensiones que toma el incendio de Quesada, con un perímetro que supera ya las dos mil hectáreas —a falta de confirmación oficial— el operativo de emergencia recomendó a una veintena de residentes de la pedanía de Ceal el desalojado preventivo de la zona. Según explicó el alcalde, Ángel Padilla, que siguió los acontecimientos desde el hospital, donde estaba ingresados la medida se tomó por precaución porque, a su modo de ver, hasta que las llamas lleguen hasta el lugar todavía tenía que quemar varios kilómetros. “Es una situación desesperante y nos sentimos muy impotentes”, confesó. Es un sentimiento que comparten todos los alcaldes de la zona, así como los cientos de personas que están sobre el terreno que soportan temperaturas de hasta 40 grados centígrados a la sombra.
“El único núcleo urbano que se va a desalojar es Ceal, pero no por el riesgo de las llamas, que están a una distancia considerable. El motivo se basa porque un cambio en la dirección del viento haría que las columnas de humo se dirijan encañonadas aguas arriba de la ribera del río Guadiana Menor y, esta circunstancia, facilitaría que el humo llegase hasta el núcleo de población. Esta posible circunstancia entraña un riesgo de salud, y esto hay que evitarlo a toda costa. Para impedir una alarma generalizada, hemos querido dejar claro que para nada Huesa será desalojada y sí Ceal”, explicó el Ayuntamiento de Huesa. 150 agentes de la Guardia Civil y 12 patrullas son los que se encargaron de controlar los cortes de trafico y de ayudar a la evacuación de la veintena de personas que, por precaución, tuvieron que ser desalojadas, además de algunos cortijos de la zona.
A pesar del mensaje de tranquilidad enviado, la preocupación es máxima. Mucho contribuye, por ejemplo, el que las densas columnas de humo y las llamas sean visibles desde diferentes puntos e, incluso, desde el límite de la provincia de Granada y Albacete.