Encuentran ADN distinto al del autor confeso del crimen de Torredelcampo

La investigación judicial de la muerte de una vecina de Torredelcampo a manos de su exmarido ha puesto al descubierto una revelación sorprendente: En el piso en el que Fermín J. M., presuntamente, mató a a Purificación Armenteros el 21 de marzo de 2011 se ha hallado ADN distinto al del autor confeso del crimen. En principio, se descarta la participación en los hechos.

    01 feb 2012 / 09:58 H.


    Todas las alarmas se dispararon el pasado lunes en el Juzgado de Violencia contra la Mujer, que lleva las diligencias por la muerte de esta vecina de Torredelcampo de 44 años. A la mesa del magistrado Miguel Sánchez Gasca llegaron los resultados de las pruebas forenses practicadas en el escenario del crimen, el piso que el matrimonio había compartido durante años en la calle República Argentina. En una toalla, recogida por los agentes de la Guardia Civil, los forenses encontraron restos biológicos de un varón. Ese ADN no pertenecía a Fermín J. M., el hombre que en la madrugada del 21 de marzo de 2011 se presentó en el Cuartel de la Guardia Civil y confesó haber matado a puñaladas a la que era su mujer. Es decir, hubo una tercera persona en el escenario del crimen.
    El perfil genético hallado en la toalla fue identificado con rapidez gracias a que corresponde a un hombre que cuenta con antecedentes penales. Se trata de un ciudadano portugués que, actualmente, está en prisión preventiva en el Centro Penitenciario de Jaén por otra causa, en concreto por delitos de malos tratos y quebrantamiento de medida.
    El juez del caso decretó, entonces, el secreto de sumario. Citó a declarar por separado a Fermín J. M., el autor confeso de la muerte, y al ciudadano luso, que responde a las iniciales de N. F. El magistrado lo interrogó como testigo para que explicara por qué su ADN fue hallado en esa vivienda. El hombre reconoció que durmió en el piso “días antes” del crimen y que, al levantarse, se duchó. Según su versión, fue el propio Fermín el que le permitió pasar la noche allí, ya que se conocían del pueblo, donde N. F. trabajaba como camarero en un bar al que solía acudir el presunto homicida.
    No obstante, el autor confeso del crimen no ratificó esta historia, según confirman fuentes judiciales cercanas al caso. Dijo que no conocía a N. F. y que no estuvo en su casa. Eso sí, tampoco lo acusó de nada. Volvió a admitir que mató a su mujer en un forcejeo tras una discusión, tal y como ya había reconocido tras entregarse a la Guardia Civil. Por eso, en principio, no se han presentado cargos contra N. F.
    Los investigadores dan credibilidad a la historia del ciudadano portugués y, por el momento, no está imputado en este procedimiento. De hecho, no hay nada que lo incrimine, salvo el hallazgo de su restos con su perfil genético en la escena del crimen. Por eso, el magistrado ya ha levantado el secreto de sumario y está a punto de dar por concluida la instrucción de la causa, según confirman fuentes judiciales cercanas al caso.
    Hay que recordar que los hechos ocurrieron en la madrugada del 21 de marzo en un piso en la  calle República Argentina de Torredelcampo. El agresor fue detenido tras confesar ante la Policía Local que había matado a su mujer. La pareja, que estaba en trámites de separación, tenía condenas por malos tratos mutuos y sobre ella pesaba una orden de alejamiento. Cuando fue arrestado, Fermín J. M. reconoció la autoría del crimen, si bien, en su primera declaración, aseguró que se produjo en un forcejeo con la víctima, en el que ella se cortó el cuello de forma accidental.
    Muerte por asfixia. Sin embargo, las pruebas forenses han echado por tierra esta versión. Efectivamente, Purificación Armenteros presentaba diversas lesiones por todo el cuerpo, fruto de diversos golpes y cortes. Fuentes judiciales cercanas al caso explican que la víctima fue agredida con un arma blanca y con un martillo, objetos que se encontraron en el escenario del crimen y en los que estaban sus restos de sangre y las huellas de Fermín J. M. No obstante, no fueron esas heridas las causas del fallecimiento. La mujer murió por asfixia. Presuntamente, fue estrangulada con el cable de un cargador del móvil. Así lo han certificado los forenses que realizaron la autopsia al cadáver.
    La investigación judicial está prácticamente concluida. Después, el magistrado pedirá a la Fiscalía y a la acusación particular que presenten sus escritos de calificación de los hechos. Posteriormente, la defensa del procesado deberá dar respuesta a esos cargos. Concluidos esos trámites, la causa será remitida a la Audiencia donde será juzgada por un tribunal popular. Rafael Abolafia / Jaén