Enamorado de una tal “Harley”
No es el nombre de su mujer, pero se confiesa loco perdido por una tal “Harley”. “O te enamora o la odias. Yo estoy enamorado”. Sí, es la marca de la moto de José Miguel Morales Cuadros, Cuadros sin más para los amigos, que un buen día decidió dejar su trabajo en una línea de producción de Valeo y abrir un negocio centrado en esa gran pasión motera. Tuvo la suerte de que su mujer, María Luisa, lo acompañó ese viaje y, desde 2006, viven inmersos en esta aventura empresarial. “En realidad la jefa es ella”, puntualiza.
Así nació “Bikers’s House”, aburridos de tener que ir a Estepona cada vez que querían hacerle algún apaño a su moto, porque en Jaén dicen que no existía un sitio donde poder “customizar” caprichos sobre dos ruedas. “Es la única tienda de este tipo en la provincia”, señala. Venden motos nuevas o de segunda mano, además de accesorios de todo tipo y, por supuesto, son especialistas en “transformarlas”. Con un catálogo en la mano, se pueden elegir todas las piezas, desde las llantas al manillar o el motor y construir una moto desde cero, a la carta. Así no se cruzarán con otra igual por esas carreteras, pero el problema llega después, a la hora de homologarla. “La gente viene con ideas que han visto en internet, en otros países, y luego la realidad aquí es otra, porque no les dejan circular”. La homologación puede durar una media de cuatro o cinco meses, pero en algunos casos se ha demorado hasta año y medio. Industria tiene una normativa muy estricta que debe aprobar para que la moto pueda pasar la ITV. A no ser que el cliente la quiera de exposición para su casa. De todo hay. Y de dinero mejor no hablar, porque algunos antojos de dos ruedas pueden alcanzar los 30.000 euros.
Pero, para entrar en “Biker’s House” no es imprescindible tener una moto: también hay cazadoras, camisetas, cascos, botas o pañuelos. “Y si no lo tenemos, lo buscamos”, añade. Con la página web, twitter, Facebook y una aplicación para el móvil se mueven por las redes sociales. “Si no estás en internet, no existes”. Verdad verdadera.
Todos los febreros organizan una ruta con amigos de dos o tres días y se juntan unas veinte motos por esos mundos, casi sin importarles a dónde ir. Más que el destino, viven es el camino, sus paisajes, sus sensaciones y hasta sus olores. Una manera muy diferente de viajar. Y en Martos ya es una tradición la campaña de recogida de juguetes que organizan cada diciembre y que donan después a Cáritas. Ahora, la cita más cercana es el 5 de septiembre, cuando celebran una fiesta con motivo de la inauguración de la tienda con asociaciones como “Pídeme la luna” o “Acroma”, entre otras. Se empieza con un desayuno motero, una ruta por el pueblo y, como plato fuerte tres conciertos en el auditorio municipal. La entrada es gratuita. Habrá que ir.