En libertad el banquero acusado de desfalco
Manuel L. G., el que fuera director de la sucursal de CajaSur de Linares-Baeza, ha quedado en libertad. Ha pasado dieciséis meses en prisión preventiva —en un módulo de la cárcel de Sevilla— acusado de un desfalco de más cinco millones de euros a la entidad financiera.El titular del Juzgado de Instrucción número 5 de Linares, encargado de la investigación de uno de los mayores agujeros económicos detectados en la provincia, ha tomado la decisión.
Fuentes judiciales cercanas al caso explican que Manuel L. G. salió de la prisión hace unos días y que no ha vuelto a su domicilio de Linares.El juez no ha impuesto fianza alguna para conceder la libertad al antiguo director de la sucursal. En principio, le fijó un depósito de 100.000 euros. Después, rebajó esa cuantía a 20.000 euros y, finalmente, lo excarceló sin tener que entregar ni un solo euro. Su señoría señala que la instrucción de la causa está prácticamente terminada, por lo que no hay riesgo de que el procesado destruya pruebas. También explica que tampoco hay peligro de que se fugue para eludir la acción de la Justicia. Este era, hasta ahora, el argumento que el juez ha utilizado durante los últimos 16 meses para denegar la puesta en libertad de Manuel L. G.El escándalo de la sucursal de Linares-Baeza estalló en septiembre de 2011, cuando decenas de clientes de la oficina descubrieron que no podían disponer de los ahorros que tenían depositados en sus cuentas corrientes. Además, el director se "escondió". Nadie consiguió localizarlo durante varios días, hasta que se entregó a la Policía Nacional, que lo detuvo. Con más de 200 denuncias presentadas, la Comisaría de Linares emprendió un laborioso análisis de todos los movimientos de las cuentas bancarias de la sociedad. Pronto se descubrió una “caja B”, una contabilidad conocida por el propio Manuel L. G. Y, a partir de ahí, se supo de la existencia de una compleja trama empresaria dedicada, presuntamente, al blanqueo de capitales. Los agentes se toparon con sociedades que solo existían sobre el papel y que no tenían actividad conocida, con facturas falsas y hombres de paja. Todo un laberinto que tenía un objetivo principal: lavar el dinero de dudosa procedencia, según se desprende de las investigaciones. Por ello, fue necesaria la intervención de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF), policías especializados en este tipo de delitos que han destapado asuntos como la trama “Gürtel” o el caso “Astapa”. Más información en nuestra edición impresa.
Rafael Abolafia/Jaén