Elogio a la labor del boticario en tiempos "recios" para el colectivo

El Colegio de Farmacéuticos de Jaén celebró la festividad de su patrona, la Inmaculada. Su pregonero, Manuel Pérez, recordó que el sector vive tiempos “recios”, al ser sometido a “situaciones extremas” por la Administración, y habló de sus vínculos con la provincia.

    25 nov 2012 / 10:35 H.

    No corren vientos favorables para los boticarios. Así lo reflejó, en su pregón, el presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos (COF) de Sevilla, Manuel Pérez Fernández. En su discurso —con motivo del acto programado por la institución jiennense en honor de la patrona, la Inmaculada Concepción— señaló que el sector “se crece” a pesar de “ser sometido”, en ocasiones, a “situaciones extremas”. “Se nos piden demasiados esfuerzos”, dijo, y añadió: “Posiblemente vivimos uno de los momentos más complicados, debido a la indefensión de buena parte de la clase política española”. Y recordó a Santa Teresa de Jesús, que hablaba de “tiempos recios para la religión”, para explicar que esa situación era la que atravesaba el sector al ser “agredido por una Administración voraz e insaciable”.
    Manuel Pérez mostró, en el pregón, su devoción hacia la patrona, “concebida sin mancha”, y recordó cómo artistas la plasmaron en cuadros y esculturas, en especial Murillo. “Pintó a la Virgen como nunca se había pintado antes”, expresó. Ante los profesionales asistentes y cerca del presidente del colegio de Jaén, José Manuel Arias de Saavedra; el secretario, Juan Pedro Rísquez; la delegada territorial de Salud y Bienestar Social, Ángeles Jiménez, y el presentador del pregonero, el doctor en Farmacia Mariano Turiel, habló de sus “lazos invisibles” con la provincia. Ese vínculo comenzó en su pueblo natal, Osuna (Sevilla), cuando tuvo por maestro a “don Pedro”, un joven de Beas de Segura que creó un coro infantil del que formó parte. Y en el colegio estuvo el director, Ernesto Hinojosa, de Alcalá la Real. Su tío, Ángel Fernández, también fue destinado al centro de olivicultura Venta del Llano, y en Bachillerato conoció a un buen amigo de La Carolina, Silverio Luque. No se olvidó tampoco de su pasión por los olivares, ya que su infancia transcurrió en una almazara, ni de la devoción de su madre hacia la Virgen de la Cabeza.
    A continuación, el colegio reconoció a dos profesionales que se jubilaron recientemente: Ana Jiménez y María Victoria Cabrera. Asimismo, recibieron la Aceituna de Oro por sus cincuenta años como colegiados Ángel Hermoso, Justa López y Alfonso Rodríguez.  SILVIA RUIZ DÍAZ / JAÉN Más información, hoy en la edición impresa de Diario JAEN