14 may 2014 / 22:00 H.
Faltan pocos días para las elecciones al Parlamento Europeo. Gran parte de las personas que acudirán a votar no se habrán leído los programas electorales, una parte de ellos, solo conoce algunos datos publicados por los candidatos a través de los medios, y la publicidad que han recibido en sus domicilios. Es un escándalo que los partidos soliciten el voto y no sean transparentes para comprometerse, o que sus diputados no tengan la valentía para dejar la política y renunciar voluntariamente a ocupar cargos públicos cuando no consigan los objetivos previstos. Además, no estaría nada mal que pusieran más empeño en recortar el número de personas de las largas listas de diputados. Entre esos compromisos, no deberían faltar los que más preocupan a la sociedad, reducir el desempleo; la corrupción; el déficit público; los impuestos. Que las pensiones gocen de mayor seguridad y produzcan mayores incrementos. La defensa del derecho a la vida. Perder el miedo entre lo público y lo privado y favorecer la libertad de las personas, para que la sanidad mejore en calidad y reduzca las listas de espera, o para que en la educación sean los padres los que elijan aquella que prefieren para sus hijos, en la sociedad actual, no es aceptable que continúen los monopolios y el Estado se otorgue ese derecho, porque a pesar de destinar unos importes muy superiores a la media europea, los resultados son muy deficientes: en abandono educativo España ocupa el último lugar de la Unión Europea (24,9%, la media en la UE es del 12,8%); los repetidores son casi el doble de los de la OCDE.