El último toque de corneta
Javier Esturillo/Jaén
Con el cierre del Polvorín de Vadollano, pendiente de fecha, la presencia militar en la provincia de Jaén quedará limitada a un antiguo edificio de la calle Pintor Zabaleta, número 2, actual sede de la Subdelegación de Defensa. Atrás quedarán los recuerdos de quienes lo dieron todo por la Patria en los cuarteles de Vaciacostales, La Pandera, Baeza o Vadollano.
Javier Esturillo/JaénCon el cierre del Polvorín de Vadollano, pendiente de fecha, la presencia militar en la provincia de Jaén quedará limitada a un antiguo edificio de la calle Pintor Zabaleta, número 2, actual sede de la Subdelegación de Defensa. Atrás quedarán los recuerdos de quienes lo dieron todo por la Patria en los cuarteles de Vaciacostales, La Pandera, Baeza o Vadollano.
No habrá más toque de diana, ni más imaginarias, ni más relevos, ni más petates que hacer. Jaén dejará de ser “guerrera” en unos meses. El pasado 1 de diciembre, el jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra rubricaba la resolución que ordenaba el cierre definitivo de Vadollano, el último reducto militar de la provincia.
Los importantes recortes introducidos por el Ministerio de Defensa en sus presupuestos acabarán con siglos de sincera relación entre Jaén y las Fuerzas Armadas. A pesar de que no existe demasiada documentación al respecto —la Subdelegación de Defensa carece de fondos sobre la presencia del Ejército en la provincia—, en la memoria colectiva queda el sorteo de quintos en el antiguo Gobierno Militar de la calle Álamos o lugares como la base de La Pandera, construida por los Estados Unidos, como centro de telecomunicaciones, en plena guerra fría. Más información, en la edición impresa de Diario JAEN