El terremoto permitirá mejorar el conocimiento de la sismicidad de la región

El terremoto de esta madrugada con epicentro en el Cabo de San Vicente ha sido registrado por las estaciones sísmicas integradas en  el proyecto Topo-Iberia, una investigación que persigue obtener  información sobre movimientos de la superficie terrestre y la  distribución de la sismicidad en la Península Ibérica y el Norte de  Marruecos.

    17 dic 2009 / 18:39 H.

    Para ello, este proyecto, en el que participan las universidades  de Granada, Jaén, Cádiz y Pablo de Olavide y que está incluido dentro  del programa Consolider del Ministerio de Ciencia e Innovación, se  ocupa del despliegue y funcionamiento de la red sísmica y de GPS  (Global Positioning System) en Andalucía, así como de la adquisición  de datos geológicos de diverso tipo, que permitan evaluar la  actividad tectónica más reciente y la actual en la Cordillera Bética  y su entorno, como en el caso del terremoto de la pasada madrugada. En concreto, las estaciones sísmicas estudian qué ocurre en la  corteza terrestre a nivel profundo, mientras que los GPS miden  movimientos superficiales. El proyecto ha distribuido cuarenta  estaciones sísmicas por todo el territorio español, que se irán  desplazando de Sur a Norte. Además, los investigadores han buscado 26  ubicaciones permanentes para estaciones de GPS, informó la  Universidad de Granada en una nota.

    Con estas últimas, se persigue analizar el movimiento de la  superficie terrestre, es decir, la elevación o, en su caso, el  hundimiento y/o movimiento lateral que puedan sufrir los puntos del  terreno seleccionados. Este desplazamiento es previsiblemente lento,  del orden de un milímetro o menos por año, con lo que los efectos se  observarán sólo a largo plazo. El proyecto contempla 26 estaciones  permanentes de este tipo, de las cuales 9 se ubican en Andalucía. En  Granada, se ha instalado una en Sierra Nevada y otra en la Sierra de  Los Guájares, cerca de la costa. 

    PARTICIPACION ANDALUZA
    Cada grupo andaluz tiene su cometido dentro del proyecto. Así, el  equipo de Geodesia está integrado por investigadores de la  Universidad de Jaén y del Real Observatorio de la Armada de San  Fernando, que se encargan de controlar la red de GPS. Por su parte,  los investigadores de las universidades de Granada, Pablo de Olavide  y Cádiz se ocupan de la adquisición de todo tipo de datos geológicos,  de la realización de los perfiles magneto-telúricos y todo lo  relativo a sismicidad (despliegue de estaciones sísmicas y  adquisición de datos). El equipo andaluz se integra entre los 140 científicos de diversas  universidades y centros de investigación de toda España, que trabajan  en establecer un marco científico-tecnológico en el que desarrollar  de manera integrada estudios multidisciplinares en el  'micro-continente' que constituye la Península Ibérica y sus  márgenes. Esta zona puede considerarse como un laboratorio natural  idóneo para comprender la interacción entre procesos geológicos  profundos y superficiales. De ahí que el proyecto integre  investigaciones en geología, geofísica y geodesia.

    Dada la diversidad geológica de la Península Ibérica, se han  diferenciado tres zonas de actuación: el sistema Pirenaico-Cantábrico  al norte, el área central y el sistema bético-rifeño al sur.  Precisamente esta última franja es el objeto de estudio de los  investigadores andaluces. "Constituye el sector más activo de España,  como muestra su sismicidad, tanto en el número de terremotos como en  la magnitud de éstos", explica el responsable del proyecto en la  Universidad de Granada, Antonio Azor. En un territorio con tanta actividad como Andalucía y el Norte de  Marruecos, los científicos se afanan en cuantificar los procesos  geológicos activos, tanto los perceptibles por todos --terremotos o  deslizamientos--, como los que requieren de una mirada más experta,  como el encajamiento de los ríos o el levantamiento del relieve. "Es  importante saber a qué velocidad están ocurriendo estos cambios, ya  que eso nos da una idea del proceso de transformación geológica que  está sufriendo la Península", matiza el investigador del departamento  de Geodinámica. 

    MEJORAR EL CONOCIMIENTO DE LA SISMICIDAD
    Los datos recogidos durante los cinco años que durará el proyecto  quedarán almacenados en una base de datos, lo que supondrá una fuente  esencial para conocer mejor el comportamiento sísmico, reológico y  geológico de la corteza en el Sur de la Península. Hasta ahora, los investigadores han demostrado que los terremotos  en la Cordillera Bética ocurren de forma continua y son de pequeña  magnitud, pero es difícil localizar las fallas que los producen. Por  ello, la ingente cantidad de información recogida por las estaciones  sísmicas permitirá conocer mejor la distribución de la sismicidad, lo  que puede ayudar en combinación con las características geotécnicas  del terreno a planificar las grandes obras públicas. "Ahora tenemos errores importantes en el cálculo de las  profundidades a que ocurren los terremotos", reconoce Azor. Si se  llegan a conocer con más certeza las fuentes de los terremotos, es  decir, las fallas que los producen, y se investiga el nivel de  amplificación de las ondas sísmicas en cada tipo de material, será  más fácil construir edificaciones más seguras y adecuadas a las  características de cada zona.

    ANDALUCIA SISMICA
    Andalucía cuenta con unas peculiaridades que la convierten en un  área sensible a los terremotos. Por un lado, su localización  geodinámica en la zona de contacto entre las placas Euroasiática y  Africana, hace que los movimientos sean continuos. A esto se añade su  historia sísmica, ya que ha sufrido varios terremotos destructores. 

    En el Sur-Este peninsular, existe un gran arco imaginario donde la  actividad sísmica es más probable. Se trata de una banda que  comenzaría en Gibraltar y pasaría por Sevilla, Cádiz, Málaga,  Granada, Almería, Murcia y Alicante. Los antecedentes históricos de  esta franja y su localización le otorgan una especial 'sensibilidad'  a los seísmos. Además, Andalucía está influida por los efectos de los  terremotos que se producen en el Cabo de San Vicente, como el de la  pasada madrugada, localizado en esta zona, a 240 kilómetros de  Ayamonte (Huelva).