El SAT anuncia nuevas protestas por la 'dignidad' de los jornaleros

El SAT culminó la marcha en la capital sin lograr su objetivo de verse con el subdelegado del Gobierno, Juan Lillo, pero con la convicción de que la lucha no ha acabado. La organización suspendió los actos previstos en Jaén como muestra de solidaridad con las familias de los fallecidos en el accidente de ferrocarril de Santiago.

    26 jul 2013 / 09:39 H.

    'Nos vamos a nuestras casas con el firme convencimiento de volver a la lucha a partir de mañana”. Con esta arenga, el Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) acababa cuatro días de caminata desde Jódar hasta Jaén. Setenta kilómetros bajo un sol de justicia para reivindicar “trabajo y dignidad” para los 65.000 jornaleros de la provincia. Al grito de “contra el paro lucha obrera” y “queremos trabajar”, el centenar de sindicalistas y simpatizantes del SAT, entre los que se encontraba la portavoz de IU en el Ayuntamiento de Jaén, Isabel Mateos, y el exparlamentario autonómico José Cabrero, llegó a la Plaza de la Concordia escoltado por un furgón de la Unidad de Intervención Policial.
    Nada más poscionarse ante la Subdelegación del Gobierno, el grupo guardó un minuto de silencio en memoria de las víctimas del accidente de tren de Santiago de Compostela. A su conclusión, el secretario provincial del SAT, Andrés Bódalo, se dirigió a los presentes para recordar los motivos por los que se había convocado la marcha. “Y estos no son otros —dijo— que exigir la supresión de las peonadas para cobrar el subsidio agrario, la cesión para su explotación de la finca La Rueda y el fin de la represión de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado contra sus movilizaciones”. Una vez acabada la alocución y, entre proclamas, Bódalo y la militante del SAT, María García, intentaron reunirse con Juan Lillo, aunque sin éxito. Una funcionaria comunicó a los sindicalistas que su petición era inviable, puesto que carecían de cita previa. Bódalo mostró su contrariedad por esa negativa porque, según aseveró, el sindicato sí había registrado en la Subdelegación un escrito en el que pedía un encuentro con Lillo. El “desplante” acabó por indignar aún más a los manifestantes que reclamaron su dimisión.
    Javier Esturillo /Jaén
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