El recelo a los extranjeros del Este supera al de los magrebíes

Desde 2007, rumanos y búlgaros son ciudadanos europeos pero los andaluces recelan de los inmigrantes procedentes de Europa del Este. Un 58,8% reconoce que no le inspiran confianza y cerca del 19% lo relaciona con efectos negativos de la inmigración, como el aumento de la delincuencia. Un 41,6% señala a los que vienen de Rumanía.

    06 dic 2009 / 10:07 H.

    Según se desprende del segundo informe Opia, elaborado por el Observatorio Permanente Andaluz de las Migraciones (OPAM) sobre opiniones ante la inmigración, ya no es el colectivo norteafricano (principalmente marroquíes) el que despierta mayor desconfianza y sólo un 34,4% lo sitúa en primer lugar.
    En los últimos años —desde enero rumanos y búlgaros pueden circular y trabajar libremente por todos los estados miembros de la Unión Europea— se ha producido un incremento notable de ciudadanos de Europa del Este en Andalucía. Según el último padrón elaborado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), a 1 enero de 2009 estaban censados 87.730 rumanos y 11.147 búlgaros. Aún así, el grupo de norteafricanos sigue siendo muy superior, con 102.644 marroquíes que residen actualmente en la comunidad.
    Cuando se elaboró el primer informe Opia en 2005, el 18% de los andaluces pensaba en los ciudadanos de Marruecos a la hora de valorar negativamente la llegada de extranjeros mientras un 7,7% tenía en mente a los que venían de Europa del Este y, concretamente, de Rumanía. Hoy los porcentajes se han invertido y sólo un 9,3% relaciona a los marroquíes con el lado negativo de la inmigración. Se da la circunstancia de que las personas que ven en los europeos del Este al colectivo más problemático residen en zonas con una población inmigrante reducida o moderada mientras que los que desconfían de los norteafricanos son vecinos de zonas con alta presencia de extranjeros.
    Otro dato que arroja el segundo informe Opia en lo que se refiere a la valoración general del hecho migratorio en Andalucía es que las valoraciones favorables son más frecuentes entre los hombres, un 53%, que entre las mujeres, con un 32,7%. Asimismo, al preguntar por la confianza que les merece el colectivo inmigrante en general, las diferencias en función del sexo resultan más pronunciadas, con un 45% de los hombres que responden sentir bastante o mucha confianza hacia los inmigrantes, porcentaje que se reduce al 29,6% entre las mujeres.
    También las mujeres andaluzas se muestran más reacias a la presencia de extranjeros en sus ciudades, ya que un 53,8% opina que el número de inmigrantes en Andalucía —actualmente en torno a los 700.000— es excesivo frente al 46,1% de hombres que piensa lo mismo. Sobre la hipotética posibilidad de impedir totalmente la inmigración, un 3,4% de mujeres lo ve bien frente a un 1,8% de hombres. Del mismo modo, el informe destaca que al preguntar por la valoración general del hecho migratorio, los encuestados que lo valoran como negativo son frecuentemente los más jóvenes (de 18 a 34 años), con un 40,6% frente al 36,9% de media. También piensan (un 26,1%) que quita puestos de trabajo. Eso, a pesar de que son el grupo poblacional que reconoce tener un mayor contacto directo con los extranjeros (un 35,5%). Ángela Serrato / Sevilla