El Real Jaén cura sus heridas en una tarde plácida
El Real Jaén necesitaba un partido de estas características para curar las heridas de las derrotas contra el Sevilla B, el empate con el Almería B y el tropiezo en Mérida. Ganó con solvencia, despejó algunas dudas y combinó el buen fútbol y la practicidad en algunas fases. Meritorio el partido, aunque tuvo un aliado en el Jumilla. En La Victoria demostró endeblez en todas sus líneas. Nunca Felipe Ramos pasara una tarde tan tranquila, porque los murcianos apenas exigieron al meta.
Fue una primera mitad plácida para el Real Jaén, que se encontró cómodo en el campo y propuso el fútbol que le gusta a su entrenador. Toque de balón y asociación ante un rival cándido que no puso en apuros al meta. Dominio blanco en todo el campo. El gol se resistió demasiado para el colectivo que dirige Gonzalo Arconada, que desde el minuto uno encerró a un Jumilla limitado, trabajador y que dejó su suerte al buen hacer del guineano Etamané y al veterano Perona, curtido en mil batallas en Segunda B. El Real Jaén ha ganado en presencia y agresividad con Álex Cruz en el campo. Su movilidad descompuso a los murcianos. Arconada ha reculado y le ha dado los galones de liderazgo a Óscar Quesada y Pablo Ortiz. El dúo se compenetra a las mil maravillas. Es una delicia el saber estar del orcereño. Trabaja y se incorpora a las acciones ofensivas. Si mantiene el nivel y le respetan las lesiones, el Real Jaén luchará por metas ambiciosas . Marcó el segundo de un buen disparo. Pablo Ortiz tiene un buen maestro donde aprender.
El canterano estuvo cómodo en el campo y se sumó al buen juego de los blancos, seguros en defensa y resolutivos en el tramo final con los goles de Hugo Díaz y de Óscar Quesada. El marcador a favor y la flojedad del adversario resultaron determinantes para que el guion del segundo tiempo fuera el mismo, pese a que el Jumilla intentó dar un paso al frente, aunque pronto se dio cuenta de que remontar el marcador era una auténtica quimera. Incluso su técnico Jordi Fabregat se rindió al retirar a un batallador Etamane, su hombre más ofensivo. No estuvo tan brillante como en la Copa del Rey—ganó por 2-1 el Linares— pero fue el único que puso en apuros al seguro dúo defensivo formado por Paco Aguza y Mario Gómez. El Real Jaén esperó en su campo, tranquilo, y buscó al contragolpe sentenciar el partido. Tuvo ocasiones para lograr un resultado más contundente, pero en este periodo solo marcó el tanto de Nuno Silva, cuando gozó de claras opciones ante el marco de Seral. Hugo Díaz también tuvo opciones de aumentar su cuenta personal.
El portugués habló, en esta ocasión en el campo y anotó un bello tanto, con un perfecto remate de cabeza a la salida de un saque de esquina. Buena acción de estrategia y compromiso resuelto. Fue el epílogo de un triunfo balsámico para un Real Jaén que necesitaba un rival de estas características para intentar dar un impulso, sobre todo ahora que disputará dos partidos fuera de casa de forma consecutiva. Esa es la pregunta de los aficionados. ¿Será el punto de partida hacia la zona alta de la tabla? La respuesta aún no tiene contestación, pero ahora hay margen para la esperanza.