El PP teme a Calahorro
No tiene pelos en la lengua y forma parte de su manual de estilo hablar de lo que piensa sin tapujos y sin temor a caer en incongruencias políticas. Basta con nombrarlo para saber quién es Fernando Calahorro Téllez, un socialista con trayectoria, de sobra conocido en su tierra y suficientemente preparado para dar la guerra electoral que haga falta en una etapa de su vida en la que puede ser brillante ganar, pero tampoco decepcionante perder. Estrena jubilación con la sabiduría de la experiencia y con la frescura del que se levanta por la mañana consciente de que le sobrarán horas al día.
No tiene pelos en la lengua y forma parte de su manual de estilo hablar de lo que piensa sin tapujos y sin temor a caer en incongruencias políticas. Basta con nombrarlo para saber quién es Fernando Calahorro Téllez, un socialista con trayectoria, de sobra conocido en su tierra y suficientemente preparado para dar la guerra electoral que haga falta en una etapa de su vida en la que puede ser brillante ganar, pero tampoco decepcionante perder. Estrena jubilación con la sabiduría de la experiencia y con la frescura del que se levanta por la mañana consciente de que le sobrarán horas al día. Todas las miradas están puestas en él, no solo las del “incondicional” amigo, el Partido Socialista, sino también las del contumaz enemigo, el Partido Popular, para quien Fernando Calahorro constituye, “a priori”, una seria amenaza política. El temor salta en los lejanos prolegómenos del que será el quinto proceso de elecciones primarias en la historia del socialismo jiennense. Se trata de un esperado acontecimiento que los más rezagados fechan como postre de los comicios europeos, allá por mayo de 2014. Habrá que recorrer el camino de las rosas y las espinas hasta llegar a un destino en el que tienen cabida dos escenarios.
Puede ocurrir, por un lado, que los socialistas unan sus discordantes voces para cerrar filas en torno a un único candidato. Parece una utopía en un momento tan convulso como el actual, en el que salen aspirantes al bastón de mando hasta debajo de las piedras. Sin embargo hay que tener en cuenta que no es una leyenda que el que reparte el “bacalao”, a la luz o a la sombra, es el que decide, a la postre, si se celebran primarias o no.
También es probable, por otro lado, que haya quienes se empeñen en marcar un antes y un después en el devenir de la historia para que, de una vez por todas, los militantes tengan la potestad de “mojarse” y elegir a su preferido. En este segundo escenario son los “peñalveristas” los que tienen la sartén por el mango. Después del consabido varapalo del grupo de los dimisionarios, no están dispuestos a tragar más ruedas de molino. El único inconveniente con el que se topan es con el del miedo a poner nombre y apellidos a la persona dispuesta a dar el paso cuando las encuestas no juegan a su favor.
Lo que es poco discutible es que forma parte de la cultura socialista que sea el secretario de la agrupación municipal el candidato natural, cuya obligación orgánica consiste, entre otros deberes, en hacer lo posible para ganar en la temida cita con las urnas. Lo que ocurre es que a Manuel Fernández le quedan lejanas esas aspiraciones, y de ahí su firme apuesta por un perfil como el de Fernando Calahorro, el hombre que hace temer al Partido Popular, una fuerza de gobierno desgastada por las políticas estatales y que ve en los jaleos judiciales la posibilidad de salir indemne del túnel en el que se ve inmersa con un aspirante como él.
Hay quienes interpretan estos dimes y diretes con reminiscencias “malayas” como una estrategia que obligará a descartar al que fuera subdelegado del Gobierno en Jaén para dejar el camino libre al verdadero candidato del PSOE a la Alcaldía de Jaén, el as guardado en la manga de quien maneja los hilos desde la diáspora.
En corto
Confirmado. El tranvía no entrará en funcionamiento en lo que queda de legislatura. Es un secreto a voces desde que José Enrique Fernández de Moya era candidato a la Alcaldía, pero han tenido que pasar dos años para que quienes tienen la sartén por el mango hablen claro sobre sus pretensiones políticas. Resulta evidente que el Partido Popular no comulga con un proyecto faraónico ideado y conseguido por el Partido Socialista y es obvio que la Junta de Andalucía, que tampoco bebe de las ideas de los populares, no está dispuesta a arrimar el hombro para ayudar a su “enemigo” político. El resultado: un tranvía como arma y ciudadanos como víctimas de una guerra de siglas.
Bloc de notas
-La última asamblea local de Izquierda Unida decidió acudir a la regional con el firme propósito de poner encima de la mesa la “necesidad” de salir del Gobierno de la Junta de Andalucía con dos objetivos: no dejarse arrastrar por las exigencias de la “troika” y fortalecer la tendencia de la coalición que marcan las encuestas alejada del Partido Socialista. Sin embargo el resultado, este fin de semana, no fue el esperado, ya que la directiva recién elegida cree, precisamente, que es importante estar en el Gobierno andaluz para parar las políticas del Partido Popular más abajo de Despeñaperros. El deseo de Antonio Maíllo, con raíces en San José de la Rábita (Alcalá la Real) y Alcaudete, es incorporar a las capas urbanas decepcionadas con el bipartidismo, pero desde dentro de la Junta.
-El escándalo nacional de los sobresueldos empieza a tener su traslación local. El PP y el PSOE de Jaén quieren hacer política con un asunto tan feo.