El PP de Marmolejo se deja querer y no descarta la moción de censura

José Rodríguez Cámara /Jaén
El PP, que le brindó a IU el Gobierno local de Marmolejo, rompe el pacto que desbancó al PSOE de la Alcaldía, 'obligado' por el 'intento de compra de dos concejales' del que acusan 'al alcalde comunista' y, según denuncian, por el intento de la asamblea de esta fuerza de dominar el Ayuntamiento. Antonio Manuel Herrera, candidato del PP a la Alcaldía de Marmolejo en 2011, que comenzó el mandato como primer teniente de alcalde, vuelve hoy a su trabajo.

    15 ene 2013 / 10:52 H.

    Ya no está liberado por su labor política, al renunciar a sus responsabilidades en el Gobierno local. Hasta que cesó voluntariamente, lo que se hizo efectivo el domingo, fue la mano derecha de su amigo, el cabeza de lista de IU, el alcalde, Bartolomé Soriano. Uno y otro se pusieron de acuerdo para firmar un pacto, para muchos, “antinatura”. Ni un año después de esa unión histórica, Antonio Manuel Herrera, no ve con malos ojos un acuerdo con el PSOE que propicie un voto de censura contra el alcalde que aupó. “De trece concejales, tres gobiernan (IU)  y diez (PSOE y PP) están en la oposición”, ejemplificó sobre la compleja situación creada. El vicesecretario de Organización del PP, Miguel Contreras, abundó en esta idea y aseguró: “Ya hemos movido ficha”.
    El entente de IU y PP logró que el PSOE marmolejeño, la fuerza más votada, aunque sin mayoría absoluta, entregara la vara de mando después de 24 años. Por encima de las diferencias de ideario entre sus dos partidos, Herrera y Soriano, impulsaron un intento por “regenerar la vida política local”. Pero, la confianza entre el alcalde de IU y su lugarteniente comenzó a desquebrajarse, como narró Herrera, un viernes del pasado mes de agosto, a las tres de la tarde cuando, en plena canícula, fue contratado, como trabajador de la Administración local, el coordinador de IU de Marmolejo, Miguel Ángel Blanco. Posteriormente, el PP tuvo acceso a un documento interno de IU, que dejaba claro la intención de esta fuerza de “controlar el Gobierno municipal”. Este afán, a juicio de Herrera, implica que la  asamblea “está por encima del alcalde” y se concreta en hechos como que Blanco y otros compañeros de su partido “marcan directrices” en el día a día municipal, tienen llaves del Ayuntamiento o en decisiones “a espaldas” del equipo de Gobierno. El alcalde recibió un ultimátum para que frenara a su gente y colaborara con el PP, como pactaron para formar el gobierno.
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