El paro 'devora' a los jóvenes y se ceba con la generación más capaz
El paro 'devora' a los jóvenes. Se 'come' su paciencia, sus ganas, sus ilusiones, su tiempo, sus inquietudes y su estado de ánimo. Además, se ceba con la generación mejor preparada de la historia de Jaén. Las cifras de la Encuesta de Población Activa (EPA) y del Servicio Andaluz de Empleo son trágicas.
¡Qué más da que la edad legal sea 16 años cuando la mayoría de los jóvenes con menos de 25 años aún no sabe lo que es trabajar! Jaén tiene 9.103 jóvenes inscritos en el censo de parados del Servicio de Empleo Estatal (SPEE).
¡Qué más da que la edad legal sea 16 años cuando la mayoría de los jóvenes con menos de 25 años aún no sabe lo que es trabajar! Jaén tiene 9.103 jóvenes inscritos en el censo de parados del Servicio de Empleo Estatal (SPEE).
¿Parecen muchos? Pues son muy pocos, ya que la mayoría pasa de las listas oficiales y no aparece en ningún registro oficial. Están en las calles y en las plazas de los pueblos o dan vueltas por la Universidad, centros de enseñanza públicos o privados y sindicatos en busca de un curso de formación que los prepare un poco más —por si ya fuera poco—, que no es más que una “aspirina” que palie el dolor de tener una magnífica preparación y no hallar empleo.
Las mujeres son las peor paradas, como en casi todas las estadísticas en las que se evalúa algo malo. El Servicio Andaluz de Empleo señala —en el Observatorio Argos— que hay 9.103 jóvenes apuntados en la lista oficial en la que se pide trabajo. De ellos, 4.104 son varones y 4.999 féminas a 1 de enero de 2013 —última estadística oficial—. En cambio, un mes antes había 10.408, por lo que se ha producido un descenso de 1.305 menores de 25 años en el censo oficial de parados, o del 12,54%. ¿Milagro? No, la campaña de la aceituna y la de Navidad y Reyes, que llevó a algunos al campo o a envolver o vender regalos en el sector servicios. Sin embargo, quien diga que Jaén cuenta con alrededor de diez mil parados menores de 25 años se equivoca. Hay muchos más, pero ni siquiera se apuntan en el censo oficial. Se pueden contar por miles. Sin embargo, la mayoría no ha trabajado nunca, por lo que carece de prestaciones y de esperanzas respecto a que los servicios públicos de empleo les busque un trabajo. Por ello, ni se molesta en acudir.
Enrique Alonso /Jaén
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