El ministro Pepiño no tiene quien le escriba

Vamos a cambiar el refrán de “engañar como a chinos” por “engañar como a jiennenses”. Nos toman el pelo como quieren, nos escupen y encima tenemos que decir que está lloviendo. El caso de la supuesta Alta Velocidad de Jaén a Cádiz es el colmo de las desvergüenzas políticas elevado a la enésima potencia.

Vamos a cambiar el refrán de “engañar como a chinos” por “engañar como a jiennenses”. Nos toman el pelo como quieren, nos escupen y encima tenemos que decir que está lloviendo. El caso de la supuesta Alta Velocidad de Jaén a Cádiz es el colmo de las desvergüenzas políticas elevado a la enésima potencia.
En plena campaña de las europeas allá por el mes de marzo nos visitó la ministra de Fomento y casualmente candidata socialista, Magdalena Álvarez, y nos vendió una moto con forma de tren de Alta Velocidad de Jaén a Cádiz que tardó tres meses en funcionar. Y porque llegó su sucesor, Pepiño Blanco y el archi prometido servicio ferroviario echó a andar, con dos meses de retraso, un 15 de junio. Poco duró la alegría, porque desde finales de julio no funciona. Y así andamos. Hasta ahora. Renfe ya ni da fechas, total para incumplirlas siempre hay tiempo. ¿No hay nadie que le cuente al ministro de Fomento que lo que vino a vender a Jaén fue humo? ¿Es que, como el coronel de García Márquez, Pepiño Blanco no tiene quien le escriba y lo ponga al día del abandono en el que andamos? Nada, vamos a esperar a las próximas elecciones, que entonces ya vendrán a vendernos de nuevo algún otro tren o alguna moto en su defecto. Y nos pondremos tan contentos. Con qué poco nos conformamos. Maldita sea.