El límite de velocidad

El nuevo reglamento de circulación que está preparando el Gobierno pretende subir el límite de velocidad en autopistas y autovías a 130 kilómetros por hora y reducirlas a 90 o menos, según las medidas del arcén, en otras vías. Aunque la mayoría de los conductores (un 57 por ciento) es partidaria de aumentar estos límites, yo no estoy de acuerdo por dos razones.

    26 mar 2013 / 11:48 H.

    La primera, porque está demostrado que a más velocidad hay más muertes. Se comenta mucho el caso de Dinamarca, donde tras elevar la velocidad de 120 a 130 kilómetros por hora en 2004, se incrementó en un año el número de muertos por accidentes en un 20%. Y la segunda, a más velocidad más gasto de combustible y mayor contaminación. Yo no sé qué necesidad habrá de aumentar de esta forma la factura energética que ya es enorme, siendo el transporte una de las actividades que más derroche de petróleo produce y de mayor impacto medioambiental. Y ya es un disparate mayúsculo que hayan dicho por ahí de ponerla a 150 o 160, por el peligro que correríamos todos. La opción de bajar el límite en otras vías convencionales me parece bien; porque a menor velocidad se reducen el gasto y los siniestros. En este sentido, no deja de ser curiosa la medida del anterior Gobierno que bajó a 110 kilómetros por hora la velocidad por autovías y autopistas con el fin de reducir la factura de petróleo. Al cabo de unos meses, y tras comprobar que efectivamente se habían ahorrado unos 450 millones de euros, la volvieron a colocar a 120. Quita señales y vuelve a ponerlas para consumir y contaminar más. A ver si alguien entiende esto.       

    Funcionario
    Juan de Dios Jódar