El futuro se llama jóvenes
Ayer se celebró en Berlín la cumbre europea sobre el empleo juvenil que pretende buscar soluciones al drama del paro de los jóvenes, que en España supera ya el 56%. La cumbre llega tarde, aunque nunca mejor el dicho de “nunca es tarde si la dicha es buena”.
El Consejo Europeo ha aprobado un fondo de 6.000 millones para esto y de ellos 1.900 corresponderán a España. Es un fondo insuficiente y la clave ahora es gastar bien ese fondo para que podamos parar la sangría de fuga de talentos, de la que sabemos mucho en provincias como Jaén, que históricamente ha expulsado a miles de jiennenses por todo el mundo por falta de oportunidades. Rajoy habla de utilizar parte de ese fondo para eliminar cotizaciones sociales, justo la medida más antigua y más ineficaz para crear y consolidar empleo. Espero que esta cumbre sirva para proponer medidas nuevas y eficaces y no las que han demostrado que no inciden en la contratación, como la rebaja de cotizaciones y por ejemplo se destine parte de ese dinero a sufragar el emprendimiento en start-up y otros sectores tecnológicos, a ofrecer una oportunidad laboral directa a quienes han terminado sus estudios de grado y postgrado y no han conseguido una primera experiencia laboral, y a formar para el empleo a ese más del 25% que abandonaron los estudios y hoy no encuentran salida. El paro entre los jóvenes se ha duplicado desde que empezó la crisis, pero se ha cuatriplicado para quienes no tienen estudios superiores. Para salir de esta crisis es clave contar con un alto nivel de formación y educación, por eso se entiende mal ese afán del gobierno por seguir recortando el presupuesto de universidad, este año en unos 245 millones de euros, y ahora pretenda restringir las becas. No podemos asistir impávidos a la frustración de toda una generación que tiene que ser el relevo y el puntal de nuestro futuro como país. La Universidad de Jaén generó una gran ilusión y esa ilusión se traduce hoy en más de 17.000 alumnos. Dar salida a esa ilusión significa invertir en empleo para estos jóvenes bien formados, a los que no se les puede pedir ser lo que no son y culpar por lo que son o han estudiado.
Isabel Martínez es periodista