El fondo y las formas
Terminaba mi anterior colaboración con la frase “estamos hartos,… somos los de abajo y vamos a por los de arriba”. Y dados los hechos sucedidos días anteriores y protagonizados por el SAT, quiero aclarar que, aún estando de acuerdo con el fondo de los mismos, no estoy para nada conforme con las formas que utilizaron en su momento.
Del mismo modo, dado que la situación de nuestro país es la que es (de sobra conocida) y no parece que vaya a mejorar, puede incluso empeorar y nos van a seguir pidiendo “esfuerzos y sacrificios” (eufemismos utilizados por nuestra clase económica, empresarial y política –los de arriba-, para seguir manteniendo sus estatus y privilegios, a costa de todos nosotros –los de abajo-), sí que reitero mi total acuerdo y apoyo al fondo de la cuestión objeto de esta opinión. Y que podríamos resumir en que es necesario un verdadero levantamiento social. Una verdadera revolución –pacífica, eso sí- de todos nosotros, los ciudadanos para volver a llenar de sentido, coherencia, honradez y verdad nuestra ya adulta democracia y la Constitución que la sostiene. Si no somos nosotros los que nos rebelamos contra esta situación, mostrando nuestra indignación, malestar y desacuerdo contra el “status quo” actual, creo que seguiremos inmersos en una crisis permanente. Si no económica y de capital, sí de valores sociales, políticos y ético-morales. Levantarnos con acciones y actitudes imaginativas, sin violencia, ni enfrentamientos. Pero sí de forma que tomemos conciencia de no estar solos, de que estamos unidos –lo que ya les pondría los pelos de punta- y de que desde nuestra Constitución y el orden establecido, no vamos a seguir siendo los que paguen con sus dineros y su trabajo diario, los desmanes, abusos, privilegios y malas gestiones de parlamentarios, banqueros, asesores, senadores, concejales, alcaldes,... y demás caterva que no se haya dedicado a procurar el bien común. Apunto algunas de esas acciones llamativas y “de aviso” que podrían hacernos pensar que algo está cambiando de verdad en nuestro país: no ir al fútbol y concentrarse en un parque. No se nos olvide que los clubes deben 752 millones de euros —¡casi ná!— a Hacienda. En las próximas elecciones, no ir a votar nadie, mientras se sigan presentando siempre los mismos. Exigir nuevas gentes, nuevas caras en los partidos. Apostar por el pluripartidismo, superando el binomio PP-PSOE, que termina por aburrir. Concentraciones ciudadanas en parques y bulevares con actividades informativas y lúdicas al respecto. ¡Sí, que vuelva el 15-M! Cuando algún político, famoso o monarca visite alguna ciudad, no acudir nadie, que sientan que la ciudadanía no está con ellos. “Imaginación al poder”, se decía en el mayo francés. Quizá, haya llegado el momento de nuestro mayo español, recuperando el espíritu de La Pepa.
Francisco José Campaña es maestro