El Estado nos da para otro tranvía y poco más
El problema de gastar lo que no tienes es que tarde o temprano la cebolla acaba por explotar. Pero, si le estalla al que va detrás, peor, porque no sabe ni de dónde le viene y el factor sorpresa en asuntos económicos es malo, malísimo.
El problema de gastar lo que no tienes es que tarde o temprano la cebolla acaba por explotar. Pero, si le estalla al que va detrás, peor, porque no sabe ni de dónde le viene y el factor sorpresa en asuntos económicos es malo, malísimo.El déficit de 2011 resultó ser un 8,5%, en lugar del 6,8 que decía Zapatero que iba a dejar de herencia y ahora hay que ajustarse sí o sí a un 5,3. Ahí es nada. Más de un 30 por ciento de desfase. Con estas mimbres, tampoco sorprende que los Presupuestos Generales del Estado no lleguen en la provincia ni a 182 millones de euros. Poco más que un tranvía, vamos, que costó sus cien millones y, encima, ahí está en cocheras muerto de risa. Ahora le toca al paisano y ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, explicar lo inexplicable. Unas cuentas que no solo son austeras, sino paupérrimas. Recortes no es sinónimo de eficiencia. Así está desde el Viernes de Dolores, que apareció en la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros, tijera en mano. Está bien que se recorte en gasto corriente, que mucho hay por reajustar, pero lo fundamental son los gastos estructurales.
Sanidad y educación como apuntaba ayer mismo (por el sábado) el ministro de Economía, Luis de Guindos, serán los próximos capítulos objeto de reforma. Llama la atención un dato curioso y verídico: Cuando Televisión Española comenzó a emitir desde las ocho de la mañana descendieron las visitas a los ambulatorios por la mañana un 18%. ¿Qué sucede? No hay que rasgarse las vestiduras si se cobra por ir al médico, siempre que después se devuelva a quienes no alcancen cierto nivel de renta. Todo sea por garantizar una asistencia de calidad, con medios materiales y personal suficiente, no como ahora, que hasta las vendas están contadas en los consultorios. Aunque habrá que esperar a ver si en materia educativa, como anunciaron, las becas quedan a salvo. Quizá porque las competencias están transferidas a las comunidades en esta materia. Y de la amnistía fiscal, la misma que también hizo en su día Felipe González y no se hundió el mundo, hablaremos otro día.
Publicado en la edición de Diario JAEN del domigno 8 de abril, en la sección "Pongamos por caso. Si yo fuera Cristóbal Montoro" .