El encanto de vivir en el desierto
José Rodríguez Cámara/Jaén
Un trabajo colectivo, en el que participan los investigadores Miguel Ángel Simón y Miguel Ángel Yanes, propone una estrategia colectiva para la conservación y puesta en valor de las zonas semiáridas. La Junta pretende intervenir en casi medio millón de hectáreas, de las que un 10% están en Jaén.
José Rodríguez Cámara/JaénUn trabajo colectivo, en el que participan los investigadores Miguel Ángel Simón y Miguel Ángel Yanes, propone una estrategia colectiva para la conservación y puesta en valor de las zonas semiáridas. La Junta pretende intervenir en casi medio millón de hectáreas, de las que un 10% están en Jaén.
Cinco expertos son los autores del libro “Altiplano estepario. Ambientes semiáridos del sureste andaluz”, una publicación de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía que tiene vocación de manual para impulsar una estrategia con la que se pretende poner en valor los denostados paisajes desérticos. Estas zonas ocupan 485.000 hectáreas en Andalucía y, de estas, una décima parte está en la provincia de Jaén y se extiende por los términos municipales de Jódar, Larva, Huesa y Pozo Alcón. Miguel Ángel Simón, conocido por estar al frente del programa de conservación del lince ibérico, es uno de los expertos que está detrás de esta obra, con más de setecientas páginas. El objetivo de la investigación es lograr que estas áreas, consideradas incluso como “bad lands” (malas tierras), sean tenidas en cuenta en su justa medida y se reconozcan sus potencialidades para desarrollos futuros. Y es que, como aclara otro de los investigadores, el biólogo Miguel Ángel Yanes, vicepresidente de la Asociación Guardabosques de Jódar, los ambientes esteparios tienen una interesante vegetación y especies endémicas, ambas de gran valor.
Por ello, asegura Yanes, no se trata de copiar estrategias aplicadas en otros territorios, sino de apostar por medidas que sean las adecuadas y aprovechar, por ejemplo, la existencia de montes públicos, como los que existen en el área de estudio en Jaén, para poner en marcha estas medidas o, lo que es lo mismo, dotar a estas fincas de “multifuncionalidad”. Miguel Ángel Simón precisa que este trabajo se enmarca en el Plan Andaluz de Medio Ambiente que considera que es necesario revitalizar las estepas. Este objetivo no solo se centra en el cuidado de la naturaleza, sino que la intervención que se propone al Gobierno andaluz aborda herramientas destinadas al desarrollo mismo de la población. Y es que, como reconoce Simón, es cierto que se trata de comarcas deprimidas y ello tiene una explicación lógica, son regiones con un clima muy duro, con una pluviometría inferior a la media en la provincia y temperaturas más extremas que en el resto. A pesar de ello, dice Simón, siempre fue una región importante, con cultivos como el cereal y con aprovechamientos ganaderos.
Por ello, en la estrategia por la que apuesta este grupo de expertos, también se plantean medidas destinadas a potenciar la economía local. Algunas de las más llamativas son la creación de una denominación protegida de aceite, ya que el zumo de este tipo de áreas más duras tiene una gran calidad; el fomento del turismo, con visitantes que estén interesados en las peculiaridades del paisaje, con una belleza, aclaran los expertos, menos convencional que la que tienen otras zonas como Cazorla, pero también impactante para el que esté interesado en descubrirla.
Ya hay experiencias exitosas, como la que impulsa la junta en el Monte Charrín, de Huesa, una explotación dirigida por Agustín Madero, en la que se logra sembrar grano, algo ya prácticamente desaparecido en la comarca de Mágina y las áreas desérticas de la vecina Cazorla. “Guardabosques de Jódar”, en otra acción singular, es propietaria de un espartal que ocupa veinticinco hectáreas. Este arbusto, de gran tradición en el municipio galduriense, es clave para algunas especies animales y logra una gran protección del suelo. La estrategia de conservación de la Junta en este tipo de ecosistemas puede permitir que se cree, incluso, un corredor verde entre los parques naturales de Mágina y Cazorla, Segura y Las Villas.