El drama de las preferentes un problema sin solución política

En las paradojas que deja esta crisis económica, los ciudadanos se sienten desprotegidos, y no sin razón, ante los privilegios y esfuerzos que se dan y realizan para contrarrestar el agujero de bancos y cajas y los problemas que afectan a los clientes y que, sin embargo, parecen pasar a un segundo plano. En este sentido, el drama que viven miles de familias en España con el asunto de las preferentes es paradigmático de cómo la solución del grave agujero bancario deja en la estacada a un eslabón nada perdido de una cadena fraudulenta.

    29 may 2013 / 16:13 H.

    La impunidad con la que las entidades vendieron productos de alto riesgo financiero y de gran dificultad a personas con nulos conocimientos es grave y no puede cerrarse en falso. Que en la sucursales no conocieran en detalle todos los riesgos no exime de la responsabilidad y culpa en este proceso. Algunas de las directrices dadas a directores y empleados de oficinas son elocuentes en este sentido. Son demasiadas familias las que tienen sus ahorros “secuestrados” o las que se les han canjeado por productos de dudosa valía. En este sentido la desprotección de los consumidores es manifiesta y no sorprendería que Europa en breve pusiera en entredicho la manera de actuar del Gobierno en este punto. Porque, hasta el momento, ningún ministro ha dado la cara por los clientes y algunas de las opciones propuestas ahondan en los agravios al consumidor.