El dolor crónico proviene de un fallo en el cerebro
Fran Cano/Baeza
El dolor es único. Cuando es producto de daños en los tejidos es agudo y cuando es un fallo del cerebro es crónico. En este último, la neurociencia proporciona las herramientas para que el paciente lo identifique y pueda erradicarlo.
El dolor es único. Cuando es producto de daños en los tejidos es agudo y cuando es un fallo del cerebro es crónico. En este último, la neurociencia proporciona las herramientas para que el paciente lo identifique y pueda erradicarlo.
Es la explicación que dio ayer el profesor de la Universidad de Valencia Rafael Torres Cueco en su conferencia “Abordaje psicosocial del dolor crónico”.
La solución para paliar esta patología pasa por “resetear” el cerebro para desactivar de la memoria del paciente aquellos estímulos que le generan el dolor. Para ello, hay dos fases: la desmedificación y la insensibilización del paciente. La primera consiste en cambiar, mediante la neurociencia, los conceptos que tiene el enfermo sobre el dolor crónico, la restauración cognitiva. Mientras que la segunda supone emplear técnicas para corregir el “fallo” del cerebro que genera la patología eficaz defensa. “En este segundo nivel, activamos las áreas del cerebro que provocan dolor al paciente para que las reconozca e imaginándolos puede suprimir sus efectos”, esgrime Torres e insiste en que el dolor es solo uno.