El día que Jaén "curó" al presidente
Jaén fue un auténtico bálsamo para Adolfo Suárez en una época oscura de su vida, aquella en la que sufrió el llamado "síndrome de la Moncloa". De este modo lo cuenta Félix Martínez Cantos, secretario provincial de Organización y Administración de la UCD por aquel entonces. Corría el año 1979. Cuando un personaje de gran renombre, una figura histórica del calado de Suárez, fallece se busca, en cada lugar, la huella que dejó, los vestigios de su paso por una ciudad, una comarca. En el caso de Jaén, sin embargo, su antiguo compañero, Martínez Cantos, opta por darle la vuelta. "Yo lo que contaría es al revés: cómo influyó Jaén en Adolfo", rememora el antiguo miembro de la UCD en la provincia. "El síndrome de la Moncloa fue cierto, y fue un momento en el que Adolfo Suárez se hundió, y no había manera de sacarlo de ahí", explica Martínez Cantos, que compara su estado con una depresión. "No funcionaba de ningún modo, y el partido se preocupó tanto que empezó a pensar en sacarlo de allí, de esos muros y de esa ciudad, llevarlo a otro sitio y hacerle un acto especial, una especie de homenaje", declara el que, por entonces, fuera secretario provincial de Organización y Administración del partido de Suárez. "Jaén era una de las provincias con más afiliados y en la que mejor funcionaba el partido, así que se pensó en hacerlo aquí", recuerda Martínez Cantos, que acompañó al entonces secretario general de la UCD jiennense, Fernando Jurado, a una entrevista con el líder nacional del partido, Arias Salgado.
La reunión fue satisfactoria y se puso fecha al acto, concebido como un baño de masas para dar todo el cariño posible a Suárez y que saliera, así, de ese "síndrome" que había nacido en Moncloa. "Se hizo en la calle Navas de Tolosa, en el Lis Palace, y estuvimos toda la noche de antes preparando el escenario", informa Martínez Cantos. "El teatro estaba lleno, porque vino gente de todos los pueblos que yo procuré traer, y vino, también, Lamo de Espinosa, el ministro de Agricultura", añade el antiguo responsable de la UCD. Antes del acto en el Lis Palace, donde intervinieron varios miembros del partido de Jaén y el propio Suárez, se agasajó al presidente del Gobierno con una multitudinaria comida. "El fin era que se diera cuenta de que tenía gente a su lado, que tenía muchos apoyos", apunta Martínez Cantos. Fue una visita breve, de solo una jornada, pero que, al parecer, funcionó. "Al día siguiente se fue, pero con otro ánimo. Nos lo confirmaron luego desde Madrid: le sirvió para salir de aquel estado", asegura su compañero de partido.
¿Qué impactó más a Suárez de su paso por la provincia olivarera? "La verdadera devoción que teníamos por él", afirma Martínez Cantos, que subraya la emotiva intervención en el homenaje del Lis Palace de "Pepito de Guarromán", miembro del partido. "Dijo que ojalá fuera presidente cien años y un día más, y luego la prensa lo publicó en palabras de Suárez", aclara el hombre.
Martínez Cantos atesora múltiples anécdotas sobre la figura del líder, en las que subyace una enorme admiración. Por ejemplo, la de su primer encuentro: "Me miró a los ojos y me llenó", describe. También guarda anécdotas cargadas de humor sobre la visita a la capital de Suárez. Él y el que fuera presidente del Congreso, Landelino Lavilla, sin corbata, en la sobremesa del almuerzo organizado por el partido. De pronto se acerca todo un personaje, con un carro y unos perros, a ponerles una multa imaginaria entre muchos aspavientos: era el mítico Piturda. Ese momento fue inmortalizado en una fotografía que, por desgracia, Martínez Cantos no conserva. Otra curiosidad que le hace, ahora, sonreír era una manía del presidente para las intervenciones en público. "A Suárez siempre había que ponerle, delante del atril, una tarima para que se subiera encima. Si no, no hablaba", detalla Martínez Cantos. "Me lo comentaron la noche de antes, mientras montaba el escenario", agrega.