El crimen de la enfermera cumple tres meses
Se cumplen tres meses desde que Jesús A. P. sintió por primera vez el frío de las esposas en las muñecas. La Policía lo detuvo el pasado 31 de octubre. Fue acusado de matar a su mujer y encubrir la muerte como si fuera un suicidio en lo que se conoce como 'el crimen de la enfermera'. Ayer mismo conoció que seguirá en prisión preventiva.
Fue su abogado el que le entregó, en mano, un auto de la Sección Tercera de la Audiencia Provincial. El magistrado Saturnino Regidor, que firma el documento, deniega su puesta en libertad provisional. Confirma la decisión adoptada a finales de diciembre por el juez instructor, Miguel Sánchez Gasca, y lo hace con los mismos argumentos: hay indicios razonables que apuntan a que Jesús A. P., un alto funcionario de la Universidad de Jaén, asfixió a su mujer, la enfermera Antonia González, en el domicilio conyugal. De este modo, este jiennense de 51 años seguirá de forma preventiva en el Módulo 3 del Centro Penitenciario en el que, según los trabajadores, tiene un comportamiento “ejemplar”, a pesar de que, como es lógico, tiene problemas de adaptación a la vida entre rejas.
El procesado siempre se ha declarado inocente. “Y lo sigue haciendo. Afirma que jamás puso la mano encima a su mujer”, insisten fuentes de su defensa. No obstante, la Policía, apoyada en el trabajo de los forenses, llegó a la conclusión de que mató a su esposa y, después, trató de encubrir el crimen como si fuera un suicidio. Hay que recordar que fue el propio Jesús A. P. el que, en la tarde del pasado 9 de octubre, telefoneó a Emergencias para avisar de que había encontrado inconsciente a su esposa en el dormitorio de la casa. Les dijo a los sanitarios que tenía una jeringuilla clavada en la muñeca e, incluso, les pidió ayuda para intentar reanimarla. No pudo. En principio, todo parecía indicar que la mujer se quitó la vida con una dosis letal de un medicamento que, al parecer, tomaba para dormir.
Rafael Abolafia / Jaén
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