El cielo se cierra al paso apresurado de la Santa Cena por el Gran Eje

SILVIA RUIZ DÍAZ/JAÉN
El resplandor de los rayos del sol iluminó el rostro de Jesús y de sus doce apóstoles. Todo hacía presagiar que la Santa Cena brillaría con luz propia, pero poco duró el buen tiempo. Apenas había pasado por el Gran Eje cuando la lluvia obligó a dar la vuelta y entrar, de nuevo, en el templo.Una multitud esperaba ansiosa en la calle la espectacular salida de la Hermandad Sacramental de Jesús Salvador en su Santa Cena y María Santísima de la Caridad y Consolación. Dentro, en el templo, se pensó si recorrer o no las calles de la capital hasta la medianoche, y el sol animó a tomar la decisión de desfilar. Allí, en la parroquia de San Félix de Valois, se vivieron momentos emocionantes. Especialmente cuando el capellán, Santos Lorente, habló a los costaleros del paso de misterio. Fue la primera "llamá".

    25 mar 2013 / 09:45 H.

    "Son seis años con vosotros y siempre habéis estado a gran altura. Siempre me habéis emocionado y espero que este año, el Año de la Fe, le pongáis más fuerza", los animó el sacerdote, que los llamó a ser "ejemplo de saber creer”. Ellos le respondieron elevando al cielo al Salvador, que, poco a poco y de forma suave, salió de la iglesia acompañado de decenas de nazarenos, mientras se alejaba la cruz de guía. En esta ocasión el trono lució con flores más coloridas y exhibió por primera vez unos faldones laterales bordados, de Javier García y Martín Suárez. Lo acompañó la Banda de Cornetas y Tambores de la Expiración de Jaén, que emocionó también con el estreno de la marcha "Sentimiento bajo su Santa Cena", obra de Francisco Ortiz.Luego llegó el turno del paso de palio, el momento de admirar a la Virgen de Caridad y Consolación, que estrenó bandera concepcionista y lucía rosas y claveles blancos. Su salida parecía más complicada que la del Salvador, pero ahí estuvieron, serenos y atentos, sus costaleros para llevar a la Madre de Dios al cielo.Más información en nuestra edición impresa.