El cambio de ruta de argelinos y de libios eleva un 20% las pateras

Redacción / Sevilla
El reguero incesante de pateras es la prueba palpable de los datos que aporta el Frontex, la Agencia Europea para la Gestión de la Cooperación Operativa en las Fronteras Exteriores: la llegada de inmigrantes indocumentados a la costa andaluza ha crecido casi un 20% entre enero y octubre.

    08 nov 2009 / 10:13 H.

    Andalucía registra una tendencia radicalmente contraria a la que se da en el resto de España donde, desde diciembre de 2008, los cruces irregulares en las fronteras se redujeron a la mitad, de 17.000 interceptaciones a 7.000, lo que supone el 9% de las entradas no regladas del continente europeo. La comunidad también va a la contra de la realidad de los países de la UE donde, como media, los flujos de inmigración irregular han bajado entre un 16 y un 21%.
    La intensificación en la llegada de embarcaciones sólo se produce, además de en Andalucía, en el Levante español ( un 12% más en los primeros nueve meses del año, sobre todo en Murcia y Alicante), en Grecia (47%, donde se concentra el 70% del total) y en Hungría y Serbia (175%, los dos nuevos destinos emergentes que más preocupan en Bruselas).
    Como explica Gil Arias, director ejecutivo adjunto de Frontex, los datos se deben a que la comunidad se ve “especialmente afectada” por el cambio de las rutas migratorias, “por su cercanía a la costa africana”, lo que la lleva a acaparar casi el 60% de los intentos de entradas por mar que se dan en todo el país. Sobre todo, destaca el aumento de embarcaciones procedentes de Argelia, donde se vive “una situación política muy inestable”. Los “harragas”, que es como se conoce a los argelinos que se aventuran en las pateras, son en su mayoría jóvenes que intentan escapar de un estado cada vez más policial —200.000 personas han muerto  y 10.000 han desaparecido en una década por la sospecha del Gobierno de que pertenecían al Frente Islámico de Salvación—. El propio Gobierno de Argel alerta a España de la salida de pateras hacia Andalucía y Murcia, reconoce el Ministerio del Interior.
    A los argelinos (que son ya el 65% de los extranjeros que arriban en patera a Andalucía) se suma la llegada creciente de libios, donde la mano de hierro de Gadafi también aprieta. En su caso, su ruta natural de escape era Italia, pero ahora han firmado un severo acuerdo de repatriación con el gobierno de Berlusconi y ya pocos se atreven a tocar costa en Lampedusa, la Tarifa italiana. “Estos dos factores hacen que la llegada de inmigrantes a Andalucía esté siendo más acusada de lo previsto”, reconoce Arias, quien cifra en unos 6.000 los indocumentados que alcanzarán Andalucía a final de año.
    Hay un tercer motivo que trae a más inmigrantes: las zonas de sombra que aún tiene el SIVE, el Sistema Integrado de Vigilancia Exterior que detecta las pateras y las lanchas del narcotráfico. “Es un gran sistema, funciona correctamente, pero hay pequeñas zonas que no se cubren bien con la señal y eso las mafias lo saben y lo aprovechan”, desvela Arias. Interior cuenta con un sistema muy preciso en Cádiz, Málaga y Granada, que se empezó a desarrollarse en 2002, pero los equipos de Huelva y Almería no están plenamente acabados, y por ahí buscan rendijas las embarcaciones (sobre todo en Poniente).

    marruecos, de nuevo. La crisis económica no está influyendo “en exceso” en el flujo de pateras en Andalucía porque, pese a la complejidad de lograr el dinero del pasaje (de 600 a 2.500 euros), pueden más las ansias de libertad y de derechos de los norteafricanos. En el caso de los subsaharianos, siguen llegando en su mayoría de Marruecos; allí esperan su partida tras meses e incluso años de travesía por África. El problema es que “otra vez hay más partidas de pateras desde Marruecos”, tras cuatro años de bajada consecutiva por los controles incentivados con ayudas del Gobierno español. De hecho, Interior reconoce contactos con Rabat para llamarlos al orden y que cumplan con su parte: vigilar e impedir la partida de embarcaciones y la proliferación de mafias. 
    Sin embargo, en la cara occidental, en Mauritania y Senegal, las autoridades sí están cumpliendo con lo pactado con España. Eso, sumado al tremendo impacto de la crisis en la zona, ha frenado en seco la salida de pateras en línea recta a Canarias.