El cadáver de la rumana fallecida en Baeza sigue enterrado en la ciudad

O. I., nacida en 1977 en Braila y fallecida en Baeza, en 2008, continúa enterrada en una tumba sin nombre de la ciudad. Una vez que concluyó la ardua investigación de la Guardia Civil, que permitió identificarla a finales de 2011, su repatriación solo depende de los trámites judiciales y burocráticos.
La Embajada de Rumanía en España remite al Consulado del país  centroeuropeo en Sevilla y, finalmente, tras cruzarse los datos entre una sede diplomática y otra y consultar sus registros de actividad diaria, desde la delegación diplomática dejan claro que, por el momento, no está en marcha la repatriación de una de sus ciudadanas, O. I..

    11 jul 2012 / 10:42 H.

    ¿Quién es? Se trata de la joven nacida en 1977 y que falleció en 2008 en Baeza. Los encargados de atender a la prensa, eso sí, dejan claro que conocen el caso perfectamente. No es raro, la muerte de esta mujer fue una trágica noticia, rodeada de gran misterio. Apareció semidesnuda en un olivar del Puente del Obispo, un anejo baezano, cerca de lo que actualmente son las obras de la futura Autovía del Olivar. Un agricultor la encontró con poco más que unas bragas y una camiseta de tirantes. 
    Desde entonces, y hasta que concluyó la investigación de la Policía Judicial de la Guardia Civil para descubrir su identidad, transcurrieron más de tres años. El caso, en manos del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Baeza, está “policialmente” cerrado, como aclaran fuentes del Cuerpo. Ya se conoce quién es: una rumana, nacida en Braila, capital de la región del mismo nombre, al este del país. También se sabe ya que tiene dos hijos y que llegó a España para buscar trabajo. Paró en un piso del Puente del Obispo, junto con unos compatriotas, y salió de allí sin dar más explicaciones. Después fue encontrada muerta, aunque nadie dijo que la conociera.  
    José Rodríguez Cámara /Jaén
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